viernes, 1 de agosto de 2014

Iván Simonovis: El miedo que sentimos: Tememos lo peor

Quiero compartir con ustedes, un extracto de la entrevista que le realizaron un grupo de estudiantes universitarios a mi hijo Iván Andrés, quien nació un 26 de diciembre de 1992

Sin duda jamás imaginé la cantidad de días de mi vida que se consumirían en esta cárcel. A casi diez años de prisión, desde esta mazmorra de cemento y hierro, gris, tan gris como el comunismo, tengo claro que mi obligación es sobrevivir a esta barbarie judicial y eso lo logro, en buena medida, gracias a mis hijos, a mi esposa y a mi familia.

Es por ésto, que  quiero compartir con ustedes, un extracto de la entrevista que le realizaron un grupo de estudiantes universitarios a mi hijo Iván Andrés, quien nació un 26 de diciembre de 1992. Mi hijo siempre ha sido serio, responsable e inteligente, como el abuelo Pertíñez. Aquí les va la entrevista:

1.¿Dónde y cómo te enteraste de la detención de tu padre? En casa de mi tía Katy.Era un día de colegio como cualquier otro. Mi mamá estaba en los Tribunales y esa fue la primera vez que la vi en televisión. Lo que sentí en ese momento se puede describir como un vacío en el estómago, ese que uno siente cuando está en caída libre, a eso hay que sumarle confusión y miedo. En ese momento tenía 12 años, mayor suficiente para entender lo que pasaba, pero muy joven para anticipar lo que estaba por venir.

2. ¿Cómo describes la situación de tu padre? Delicada, macabra, agobiante y lamentable. Una verdadera vergüenza para cualquier régimen.

3. ¿Cuál es tu mayor miedo en cuanto a su situación? El miedo más grande que sentimos todos es común: Tememos a lo peor.

4. ¿Sientes que la relación con tu padre se ha fortalecido por esta situación? Nuestra relación siempre ha sido fuerte, intima, franca y con un carácter de compañerismo. Esta epopeya del terror me ha aleccionado sobre la importancia de la estructura familiar y sobre el valor de honrar cada recuerdo, cada pequeño momento junto, en familia.

5. ¿Venezuela es pasado o futuro en tu vida? Venezuela es mi pasado, el futuro nadie lo puede ver y en este presente está más que claro que mi país ha sido infectado por males que van más allá de lo que yo como individuo, pueda entender o influir.

6. ¿Después de tantas adversidades cómo está la esperanza en tu corazón? La esperanza siempre existe y es algo que nunca se debe perder, porque de lo contrario ¿Qué más queda?

7. ¿Eres una persona religiosa? No, soy agnóstico.

8. ¿Cómo te imaginas el día que tu padre obtenga la libertad? En mis sueños es un día soleado, primaveral y familiar. Me lo imagino como un domingo.

9. En la actualidad ¿Cómo es la comunicación con tu padre? Con el tiempo sus captores le han reducido sus medios de comunicación con el mundo exterior, por lo cual la facilidad de nuestras llamadas se ha visto reducida. A pesar de eso intentamos hablar semanalmente. Casi siempre conversamos de cualquier tema del momento, excepto de las cosas malas, así como si nada hubiera pasado y él estuviera libre, llamándome desde la casa.


Iván Simonovis
El miedo que sentimos: Tememos lo peor
Diario Las Américas. Miami, 2 de agosto de 2014.

José Domingo Blanco (Mingo): Novela Bolivariana

No hizo falta cambiar los nombres, porque estos personajes son producto de mi imaginación…
Personajes: Nicodemo Pintón Diógenes Pelambre Celina De La Rosa Aristóteles Iturriza Ramsés Resfríez Secretaria Eduardo Sinsantos (El Brujo)
Todo comenzó hace algún tiempo, cuando era inevitable que continuara.
En el acompasado y tranquilo mar de una playa de Aruba, ocultos tras unos lentes de sol -para mirar sin ser pillados ”buceando” las tanguitas que les pasan al frente- se encuentran tirados en tumbonas Diógenes y Aristóteles.
Aristóteles: Hay un militar retirado que permanece preso en el piso 4 de la División de Contrainteligencia Militar. Lo único que sé, hasta ahora, es que lo detuvieron el sábado en la noche. Diógenes: ¿Ese no fue el que pasó a retiro en el 2006? Sí vale, al que le allanaron la casa en Caracas y que investigaron por conspiración contra el gobierno.
Aristóteles: ¡Ya va! Acuérdate que lo vinculan con planes de rebelión que nosotros mismos develamos en marzo.
Diógenes: Sí, pero hay otras versiones que lo relacionan con las protestas estudiantiles.
Aristóteles: ¿Pero eso qué tiene que ver con lo que vinimos a buscar aquí?
Diógenes: Tú tranquilo, que lo vinimos a resolver aquí es el asunto del alpiste blanco del pajarito muerto.
Aristóteles: Sí pana, pero ustedes son militares.
Diógenes: No importa. Al diplomático holandés ya se le sacó el billete de la petrolera.
A todas estas, en tierra firme, en los jardines del Palacio de Pocaflores, Nicodemo columpia a su amada
Celina y ésta le dice con arrumacos y cariñitos:
Celina: Nicodemo, corazón, tienes que estar pilas. Te lo he dicho un millón de veces. Diógenes lo que quiere es que todo se derrumbe para sacarte la silla.
Nicodemo: Pero, ¿hasta cuándo vas a seguir con lo mismo? Yo nunca quise ser presidente. Allá él, que viene corrompiendo su promoción desde el año 85.
Celina: Pero Nicodemo, el tipo controla todo. Y tú estás obligado a ponerlo contra la pared. Ponte serio y deja de hablar de pajaritos.
Nicodemo: Mi vida, mi batalla inconclusa, mi primera legionaria, más cuidado debo tenerle a Ramsés.
Un pajarito me dijo que está acumulando demasiado poder. Es un cacique, con mucho oro negro. Celina: Párame el columpio Nicodemo, que me quiero bajar. Además, ahorita tengo una cita con la peluquera.
Agitada, Celina salta del columpio, le da un “piquito” a Nicodemo y sale corriendo; pero, no a verse con la peluquera, sino con su místico de confianza, Eduardo Sinsantos, para que al mejor estilo de “espejito- espejito” le asegure que ella seguirá siendo “la más bonita y poderosa del reino”.
Eduardo Sinsantos: Ay, mi Celi-Celi. Qué puntual eres. Anoche tuve un sueño revelador. En mi sueño había unas elecciones y dos candidatas: tú y Gabymar, la hija del antecesor de Nicodemo que desde hace rato está recibiendo entrenamiento en Cuba. Pero, tranquila que tú te imponías. Sí veo que vamos a caer en manos militares; pero, no por mucho tiempo, porque tú vencerás a Diógenes y a todos los militares de la rebelión. Eso sí querida, tienes que aliarte con la gente de la Mum y sus opositores, para que puedas sacar a tu marido con métodos constitucionales.
Celina: ¡Eso me gusta! ¿Y cómo queda la “niña rica”, oligarca del imperio? ¿También se lanzaría? Eduardo Sinsantos: Ella formará parte de la Junta de Gobierno cuando te deslastres de tu maridito. No te preocupes que tú serás la ganadora de esa guerra sucia.
Celina, elevando las manos al cielo: ¡Amén!
Emocionada como niñita en tienda de dulce, Celina sale del consultorio de su brujo y mira el reloj. En el camino, en plena av. Urdaneta, encuentra una peluquería Sandro y decide meterse para que le den una peinadita y justificarle a Nicodemo su ausencia.
Pero, mientras Celina decide si colocarse o no las extensiones con la peluquera dominicana; Ramsés Resfríez, conocido en los altos y bajos fondos como el “Cacique”, mira desde la ventana de su emporio y piensa:
Ramsés: Unidad, lucha, batalla y victoria que se vayan por el albañal. Lo mío es el oro negro. A mí lo que me interesa es que de una vez por todas se conozca el contenido de las computadoras que desde hace años están en el centro del debate, para yo quedarme solito con todo. No pienso pactar con nadie. ¡Qué se joroben esos guerrilleros narcoterroristas!
Ramsés disfrutaba sus pensamientos, cuando la secretaria lo interrumpe y le dice:
Secretaria: Jefe,  llegó el que esperaba.
Ramsés: Dígale que pase
Al despacho de Ramsés entra Eduardo Sinsantos que, emocionado a más no poder, le dice:
Eduardo Sinsantos: Mí Ramsés. Anoche tuve un sueño revelador. En mi sueño había unas elecciones y dos candidatos: tú y Gabymar, la hija del antecesor de Nicodemo que desde hace rato está recibiendo entrenamiento en Cuba. Pero, tranquilo que tú te imponías. Sí veo que vamos a caer en manos militares; pero, no por mucho tiempo, porque tú vencerás a Diógenes y a todos los militares de la rebelión…
Esta historia, tristemente, continúa.

mingo.blanco@gmail.co m
@mingo_1

José Domingo Blanco (Mingo)
Novela Bolivariana
La Patilla. Caracas, 31 de julio de 2014

Editorial Diario Las Américas: Maduro y la gasolina

Nicolás Maduro ha lanzado un globo sonda para valorar la posibilidad de subir los precios de la gasolina en Venezuela. Fiel a su estilo populista y poco dado a llevar la iniciativa, el sucesor de Hugo Chávez no se ha atrevido a entrar al fondo del asunto, consciente de los peligros que conlleva para no perjudicar todavía más sus índices de popularidad.

Todavía están presentes en la memoria de los venezolanos los trágicos sucesos que conformaron el llamado Caracazo, que tuvo lugar hace más de 25 años. Así se llamó a la reacción popular a los acuerdos que el entonces presidente Carlos Andrés Pérez firmó con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y estalló cuando se decretó un aumento en el precio de la gasolina y su consecuente incremento en el transporte público. El 27 de febrero de 1989 se desencadenó una ola de saqueos e incendios en las afueras de la capital del país que se prolongó hasta el día siguiente, cuando el Gobierno decretó un Estado de emergencia y ordenó a las tropas del Ejército restablecer el orden. Cifras oficiales ubicaron el saldo de muertos en alrededor de 300, pero organizaciones no gubernamentales sostienen que la cifra fue sensiblemente más alta y que rozaría los 1.000. Paradójicamente, tanto Chávez como Maduro han utilizado el argumento de que el Caracazo fue el pistoletazo de salida para la revolución bolivariana.

Ahora, la ineficaz e incomprensible política económica del chavismo se asoma al precipicio y el miedo a un estallido social paraliza la escasa iniciativa del Gobierno.

Qué ironía del destino la actual situación de unos políticos cuya única virtud ha sido el manejo de la demagogia y la manipulación de las clases más humildes y que ahora son rehenes de su misma forma de gobernar.

Diario Las Américas
Editorial
Maduro y la gasolina
Diario Las Américas. Miami, 2 de agosto de 2014