viernes, 26 de septiembre de 2014

Laureano Márquez: El Colibrí



Hay una fábula que cuenta la historia de un incendio en la selva. Los animales todos huían despavoridos; hasta el inmenso elefante corría a toda prisa en dirección contraria a las llamas. El mono, cual Tarzán, saltaba de árbol en árbol agarrándose de las lianas. Con mejor visión panorámica, observó a un pequeño colibrí que volaba a un lago cercano, recogía el agua que podía en su piquito y regresaba hacia el incendio. En uno de los viajes de vuelta, el mono detuvo al colibrí para increparlo por su extraña actitud:

--Pero bueno, piazo e colibrí...

¿Tú crees que con esa ñinguita de agua que cabe en tu minúsculo piquito vas a apagar el incendio de la selva? Y el colibrí respondió (no sé muy bien cómo podía hablar con el piquito lleno de agua, pero la fábula es así):

--Es verdad; quizá no pueda apagar el incendio, pero mi única opción es cumplir con mi deber.

Venezuela vive una de las horas más tristes de su historia; el símil del incendio le pega. El nuestro es, además, provocado, con premeditación y alevosía. Encima los incendiarios acusan a los animales de una "guerra piromaníaca" al más puro estilo orwelliano. Seguramente Boves tampoco entendió, en otro año 14 nefasto, que destruía la incipiente civilización venezolana.

La imagen que uno tiene a veces de nuestra patria es la de una nación que sobrevive a pesar de los múltiples destructores con los que le ha tocado lidiar.

Uno siente que, como decía Cabrujas, Venezuela todavía está por fundarse; que merecemos un destino mejor; que somos la raza buena de Gallegos, que aún "ama, sufre y espera"; que valemos la pena; que solo la cultura puede salvarnos, porque quien dijo que "un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción" sabía de lo que hablaba. 


En medio de esta historia de fondos sucesivos, de crisis permanente, de corrupción, indolencia, autoritarismo y muerte, Venezuela ha progresado y progresará. A pesar de los gobiernos, a pesar de los caudillos destructores y bandidos (en general), uno ve el alma bonita nuestra y sabe que el incendio amainará algún día porque hay miles de colibríes, muchos de ellos anónimos, haciendo su trabajo. Son los héroes de la edificación de la idea de la Venezuela que nos merecemos, que quizá no andan por allí elaborando discursos ni en cargos de figuración, pero que, gracias a ellos, cada vez que el sol se pone en nuestra hermosa tierra, somos un país mejor: ese médico que, sin insumos, con la pura fuerza de su alma, salva la vida de una persona en el hospital; el agricultor que sigue sembrando café que alguien libre beberá; el funcionario que no se robó aquello que podía robarse y gracias al cual alguien consiguió un medicamento que salvó su vida; esa vecina que en un barrio comparte su azúcar con otra y alivia una amargura; ese niño que, a pesar de estudiar en un colegio precario, saldrá adelante y será bueno y escribirá poemas que nos harán llorar; ese juez que, a pesar de las presiones, decidió hacer justicia y salvó la esperanza de un hombre bueno; el que no se vendió; el que no negoció el destino de Venezuela; el que no se robó un dinero que podía robarse; y todo aquel que, en medio de este enfrentamiento entre la civilización y la barbarie que Gallegos consideraba atávico de nuestro destino, tomó partido por la civilización, por el respeto al otro, por la democracia, por el trabajo honesto; el que siguió siendo académico en una universidad acorralada y mal pagada; el que levantó una familia vendiendo chicha.

Este incendio no va a parar. La verdad es que, con todas las limitaciones, el único tiempo de progreso, civilizado, sostenido, que ha tenido el país es el que comenzó en 1958 con el Pacto de Puntofijo. Un breve período en el que las llamas estuvieron bajo control. Alguien pretendió apagar el fuego con gasolina y así hemos llegado a esta trágica coyuntura. Uno se siente triste, desesperado, impotente...

Pero, en medio del desastre, uno siempre puede escoger, en vez de ser un lanzallamas, ser un colibrí.


Laureano Márquez
El Colibrí
Tal Cual. Caracas, 26 de septiembre de 2014

jueves, 25 de septiembre de 2014

María Teresa Romero: El estreno de Maduro en la ONU: anacrónico pero con eco

Palabras más, palabras menos, gestos más, gestos menos, un Nicolás Maduro mimetizado en su fallecido mentor, Hugo Chávez,  continuó el talante  y contenido discursivo  altisonante y anacrónico del también llamado “Comandante Supremo”, durante  su intervención ante la 69° Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, llevada a cabo este miércoles 24 de septiembre  en Nueva York, Estados Unidos.
Como en sus comparecencias del día anterior, durante un acto organizado por sus seguidores chavistas en el condado neoyorkino del Bronx y durante la Cumbre sobre el Cambio Climático en la ONU, Maduro no dejó de repetir  “sus verdades” sobre la  llamada Revolución Bolivariana que pueden resumirse en un “todo está perfecto y normal en Venezuela, quien diga lo contrario está conspirando contra el país”,  y las consabidas consignas anti-imperialistas, anti-colonialistas, anti-EE.UU y anti-ONU. De allí que, entre otros temas,  rechazara una vez más  “el bloqueo  criminal y la persecución” del gobierno estadounidense  a Cuba; defendiera la independencia de Puerto Rico y la liberación del preso de esa isla Oscar López Rivera; se solidarizara con  su par de Argentina por los supuestos fondos buitres; y denunciara  al imperio estadounidense por desestabilizar a la revolución bolivariana.
Al igual que su predecesor, tras su estreno en el principal ente mundial en su condición de Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro recibió críticas indirectas en la sede de la ONU –por ejemplo, cuando habló en la cumbre del Cambio Climático se hizo un notorio vacío en la sala- y manifestaciones de rechazo fuera de la organización,  cuando un grupo de venezolanos protestaron con pancartas y mensajes su presencia y su gestión,  en particular las violaciones  de su gobierno en contra de los derechos humanos y el cerco continuo a la libertad de expresión y opinión en Venezuela.
Ese mismo día del discurso del mandatario venezolano, el propio presidente Barack Obama hizo indirectamente referencia  a su conducta represiva y violatoria de los derechos humanos, al solidarizarse con el dirigente opositor Leopoldo López, encarcelado por Maduro desde hace 7 meses y aún sin juicio.
No obstante, como sucedía con Hugo Chávez, cabe reconocer que el discurso trasnochado del actual gobernante chavista tuvo eco en la gran mayoría de los miembros del denominado Tercer Mundo. Por ello, no se debe despachar así no más.
De todo lo dicho, al menos cuatro temas deberían llamar especialmente la atención no porque sean nuevos e impactantes, sino porque marcan pauta de lo que será la posición venezolana en el muy probable asiento  que tendrá en el Consejo de Seguridad (CS) no permanente de las Naciones Unidas (ONU). Porque  dado el consenso que su candidatura logró recientemente en el  Grupo Latinoamericano y el Caribe (Grulac), lo más seguro es quea partir de 2015 y por dos años, veamos al representante del gobierno de Maduro sentado en la instancia más importante de la ONU, quien posiblemente será la propia hija del fallecido líder, Gabriela Chávez, que hace poco fue nombrada como embajadora alterna  en la ONU y que acompañó a Maduro en la comitiva que lo acompañó a esta 69° Asamblea General.
Esos temas son la defensa a ultranza del régimen castrista de Cuba, la insistencia en el denominado “nuevo regionalismo” que apuntala organizaciones como ALBA, UNASUR y MERCOSUR en la región latinoamericana, el débil apoyo a la lucha actual de EE.UU, Europa y sus aliados en contra del terrorismo internacional, el  acompañó con una fuerte defensa a los gobiernos de Siria, Irán y Gaza, y, por último,  el empecinamiento en la refundación de la ONU.
Ello significa, nada más ni nada menos,  que como miembro no permanente del Consejo de Seguridad, el castro-chavismo (porque ya no sólo se trata del gobierno venezolano) entorpecerá  sistemáticamente  a las democracias occidentales, sus luchas antiterroristas  y  propuestas de todo tipo en defensa de la seguridad democrática y de los derechos humanos; al tiempo que sostendrá  a los  Estados autoritarios,  fallidos y mafiosos, del mundo.  Es decir, ahondará las diferencias  y la polarización político-ideológica en el seno del ente rector mundial.
A la vez, insistentemente tratará de destruir, o al menos debilitar y desprestigiar aún más de lo que está,  a la ONU y su Carta fundacional  haciéndose eco del creciente clamor mundial por una justa y necesaria reforma democrática del organismo,  así como el castro-chavismo lo ha hecho con organismos regionales como la CAN y la OEA, para sólo citar dos ejemplos.
Y todo esto, además, lo hará en nombre de toda América Latina y de El Caribe, que pasará a representar en el Consejo de Seguridad y asimismo en nombre del Tercer Mundo,  ya que en el 2015 Venezuela también asumirá  la presidencia del Movimiento de Países No Alineados (NOAL);  que si bien es otro organismo mundial anacrónico todavía funciona para la desestabilización de las fuerzas y principios verdaderamente democráticos.  No olvidemos que sus países miembros representan casi dos tercios de los miembros de Naciones Unidas y contienen el 55 por ciento de la población mundial.

María Teresa Romero
El estreno de Maduro en la ONU: anacrónico pero con eco
Infolatam. Miami, 26 de septiembre de 2014

martes, 23 de septiembre de 2014

Sebastián Bocanegra: ¡QUÉ DIPUTADOS!

Este minicronista observó, el pasado domingo, por un ratico, en ANTV a la primera vicepresidenta del Parlamento, Blanca Eekhout acompañada de los diputados Ricardo Sanguino y Héctor Orlando Zambrano. Por supuesto que los tres militan en el PSUV, eso para que el debate fuera más homogéneo. Con lo que escuchamos me fue más que suficiente para entender por qué el país va cuesta abajo en su rodada. Si ese es el nivel de los diputados, cantera de la que han salido varios ministros y hasta el actual presidente, se puede entender cómo vamos. Según la diputada, el imperio está en una decadencia total, la cual se expresa a través de la debilidad de su moneda, pues "el dólar no vale nada". Si esto es así este minicronista no entiende por qué no eliminan el control de cambio, ya que habría que ser bien bruto para salir de una moneda fuerte como el bolívar para comprar los verdes débiles. ¿Qué hace Rafael Correa dolarizando a Ecuador? Evidentemente no sabe lo que sabe Blanca. Por su parte, Zambrano afirmó que el negocio del contrabando de gasolina de Venezuela hacia Colombia es controlado, en el vecino país, por los compatriotas Humberto Calderón Berti y Luis Giusti. Nos quedamos esperando que informara quiénes manejan ese negocio en la parte venezolana, pero no dijo nada.

¿No lo sabe? Qué raro. Además afirmó que Colombia exportaba parte de la gasolina contrabandeada. Lo peor es que hablaba con total seriedad y convencimiento de lo que decía. ¿Puede salir el país del marasmo en que se encuentra con parlamentarios de este calibre? Hay que sacarlos del Parlamento el próximo año sin falta.


Sebastián Bocanegra
¡QUÉ DIPUTADOS!
Tal Cual. Caracas, 23 de septiembre de 2014