viernes, 25 de abril de 2014

Antonio María Delgado: Maduro no tiene dólares para cumplir su promesa a los empresarios

Maduro no tiene dólares para cumplir su promesa a los empresarios
ANTONIO MARÍA DELGADO
El Nuevo Herald. Miami, 26 de abril de 2014

Acorralado por la continua caída de la renta petrolera, el régimen de Nicolás Maduro no está en condiciones de cumplir con su promesa de suministrar al sector privado los dólares que necesita para seguir operando, ante un evidente deterioro de la balanza de pagos de Venezuela que amenaza con profundizar la crisis económica y la ya aguda escasez de productos, advierte un análisis de la firma Inter American Trends.
El escenario fue confirmado por un informe interno del gobierno bolivariano que ilustra la grave crisis de liquidez por la que atraviesa el país y que muestra que el sostenido descenso de las reservas internacionales han dejado al régimen con solo $600 millones en efectivo.
“La situación que enfrenta el régimen de Maduro es que no tiene en este momento la liquidez para poder cancelar nada”, dijo desde Washington Antonio De La Cruz, director ejecutivo de la firma de asesores Inter American Trends.
“Lo de Maduro es una promesa de $3,600 millones que no tiene de dónde sacarlos”, agregó.
El líder del régimen bolivariano —agobiado por una escasez de productos sin precedentes en la historia moderna del país— se comprometió esta semana a desembolsar un 30 por ciento de los más de $12,000 millones que adeuda a los empresarios del país para comenzar a destrabar la paralización de la cadena de suministro.
Esa deuda acumulada —que muestra como el régimen ya ha entrado en una situación de incumplimiento de pagos— se deriva principalmente de las transacciones cambiarias aprobadas individualmente a importadores venezolanos por operaciones que ya se realizaron.
Para los empresarios, ese 30 por ciento podría incluso ser insuficiente para comenzar a surtir los anaqueles de las tiendas del país, muchos de los cuales ya llevan meses vacíos.
Pese a haber mostrado inicialmente satisfacción por la oferta de Maduro, el presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), Jorge Roig, declaró el jueves que algunas de las industrias del país estiman que solo pueden comenzar a trabajar si se les paga el 50 por ciento de la deuda, mientras que otros sectores requieren que se les desembolse la totalidad de lo adeudado.
Pero el tema es que el régimen bolivariano podría no estar ni siquiera en condiciones de pagar el 30 por ciento prometido, ya que las arcas del Estado se encuentran virtualmente vacías.
Según un informe interno del gobierno bolivariano, al que el Nuevo Herald tuvo acceso, las reservas internacionales se encuentran en niveles críticos, cayendo desde un nivel óptimo de $28,000 millones registrado en el 2010 a $20,603 millones para abril del 2014.
Pero de ese monto, solo unos $600 millones están en reservas líquidas, con el saldo concentrándose en posiciones en oro, cuya eventual venta sería muy difícil de concretar —dado a que fueron usados como garantía para créditos rusos, chinos y brasileños ya obtenidos— y que por lo demás tomaría mucho tiempo en realizar, resaltó el estudio de Inter American Trends.
La situación económica deja al régimen de Maduro en un cuadro financiero muy precario que ha de seguir agravándose ante la evidente incapacidad de la renta petrolera de seguir manteniendo el modelo populista del chavismo, dijo De La Cruz.
Según Inter American Trends, el colapso del modelo quedó evidenciado el año pasado, cuando la renta petrolera fue insuficiente para cubrir los más de $53,000 millones en importaciones registradas, en un país que es sumamente dependiente de los productos que provienen del exterior.
Según la firma de asesores, las exportaciones totales de crudo solo aportaron $38,776 millones el año pasado y las exportaciones de productos no petroleros solo sumaron $2,100 millones, lo que dejó un déficit comercial de $12,147 millones.
Esos números distan de las cifras brindadas por el régimen, que colocan las exportaciones totales del país en $88,962 millones.
Pero la contabilidad utilizada por el oficialismo es exagerada, primero por un cálculo sobredimensionado de la producción de petróleo del país, estimada en cerca de 500,000 barriles diarios, y segundo por no excluir de la facturación los términos especiales en el suministro de crudo que otorga a China, Cuba y Petrocaribe, señaló De La Cruz.
“Lo que realmente entra al país es menos de la mitad del monto oficial”, dijo De La Cruz.
Según los cálculos de Inter American Trends, Venezuela solo obtuvo $26,182 millones provenientes de las ventas de crudo a Estados Unidos en el 2013, en una estimación basada en los números de la Administración de Información de Energía (EIA) en vez de PDVSA, que sobrestima la producción nacional en más de 467,000 barriles diarios.
Asimismo, el informe desestima las ventas de 100,000 barriles diarios a Cuba, las cuales no generan un solo centavo para las arcas de Venezuela, y descuenta las condiciones favorables otorgadas a los países que reciben crudo a través de Petrocaribe, colocando el monto en $1,568 millones.
Las ventas a China solo generaron $9,935 millones, luego de descontarles los montos que la nación asiática ya había otorgado años atrás a través de los acuerdos de ventas a futuro firmados con el entonces presidente Hugo Chávez.
El resto de las ventas de crudo, a países como Uruguay y Argentina, solo generaron $1,089 millones.
“Esto [$38,776 millones] es todo lo que lograron vender el año pasado”, sostuvo De La Cruz.
El escenario venezolano se complica ante la dificultad de obtener préstamos internacionales para solventar su precaria situación financiera.
Venezuela por un lado es el país que registra uno de los más altos índices de riesgo en el mercado de bonos emergentes, lo que hace que cualquier emisión de deuda sea realizada bajo términos muy prohibitivos para un Estado que ya está muy endeudado.
Y por el otro, los países aliados que en el pasado otorgaron importantes préstamos al Estado venezolano ya se muestran renuentes a extender las líneas de crédito.
En el caso de China, por ejemplo, la nación asiática ha dado señales de que solo otorgaría préstamos para financiar proyectos que ambos países están realizando conjuntamente en Venezuela, siempre y cuando sean ellos mismos los encargados de administrar los fondos, explicó De La Cruz.

Siga a Antonio María Delgado en Twitter: @DelgadoAntonioM

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Freddy Lepage: El diálogo, ¿tropezar dos veces con la misma piedra?

El diálogo, ¿tropezar dos veces con la misma piedra?
FREDDY LEPAGE
El Nacional. Caracas, 25 de abril de 2014

Mucho se ha dicho y especulado sobre el famoso diálogo entre el gobierno y los sectores de oposición representados en la MUD, que da sus primeros pasos en el marco de una profunda crisis en todos los órdenes de la vida nacional. En la oposición las contradicciones sobre los que están a favor o en contra son más visibles, mientras que en el oficialismo los radicales como Diosdado Cabello disparan desde la cintura para entorpecerlo y sacarle mayor provecho a su favor dentro de los radicales del venido a menos –como lo demuestran las encuestas– chavismo fanatizado.

Sabemos que en el exterior –sobre todo en los gobiernos afectos y beneficiarios de la revolución bolivariana– hay serias preocupaciones y dudas sobre la capacidad de Maduro y su grupo para sortear con éxito el mar de fondo en el que están inmersos, que parece tragárselos en la medida en que aumentan los problemas económicos y sociales en estado de ebullición. De allí el interés manifestado por la Unasur que, diligentemente, ha enviado una comisión de cancilleres para facilitar y estimular el llamado diálogo, que comenzó con un debate televisivo que puso de bulto las grandes carencias intelectuales y discursivas de los cancerberos del régimen ante una audiencia integrada por chavistas y opositores.

De otra parte, Maduro tiene la experiencia de haber participado en la Mesa de Negociación y Acuerdos de 2002-2003, cuando Hugo Chávez se encontraba con el agua al cuello, tutelada por la OEA (a este organismo le quedaba algo de prestigio) coordinada por su secretario general el expresidente Gaviria. Esa mesa estuvo integrada por representes del gobierno y la Coordinadora Democrática de entonces y miembros de la sociedad civil. Sin embargo, la experiencia no fue buena porque Chávez se lavó el paltó con los acuerdos que hablaban –al igual que hoy– de garantizar la paz en Venezuela, de actuar con total apego a los principios democráticos establecidos en la Carta Interamericana Democrática, del respeto a la convicciones de cada venezolano y a la Constitución y al Estado de Derecho, de la independencia de los poderes, del compromiso con la libertad de expresión, de la tolerancia y convivencia democráticas, del desarme de la población civil, de la constitución de un árbitro electoral confiable y de la integración de una Comisión de la Verdad que aclarase los sucesos de 2002 y otras tantas cosas que, al final, resultaron puras pamplinadas; total, el papel aguanta todo... ¡Ah!, en otro aparte también se señalaba que ningún cuerpo de seguridad del Estado debería utilizarse “como instrumento de represión arbitraria o desproporcionada, así como tampoco para ejecutar acciones que impliquen intolerancia política”.

De tal manera que se repiten las mismas exigencias en un contexto diferente, con una oposición mucho más fortalecida y con más experiencia y madurez políticas y un gobierno más debilitado e inestable, no solamente porque Maduro no es Chávez, sino también porque como lo expresó ese exégeta del socialismo del siglo XXI, Hans Dieterich (que conste, no es santo de mi devoción), el modelo económico de Chávez ya se había agotado antes de que el líder único abandonara el mundo terrenal, por lo tanto es insostenible. Además, la mediocridad e incapacidad manifiesta de sus herederos hacen que el régimen esté en aprietos, lo que quizás los obligue a hacer algunas concesiones cosméticas para lograr la gobernabilidad perdida o, por el contrario, incrementar el desmedido uso de la fuerza y la violencia.

Muchas discusiones, esfuerzos y tiempo se ahorrarían si existiera la verdadera voluntad política de los enchufados para aplicar buena parte de los compromisos convenidos aquel 23 de mayo de 2003. El país no puede seguir teniendo memoria de paja y, mucho menos, sus dirigentes.    

Laureano Márquez: Me gustan los estudiantes

Me gustan los estudiantes
LAUREANO MÁRQUEZ
Tal Cual. Caracas, 25 de abril de 2014

Cuando este tiempo pase –porque pasará– y la historia de este momento sea escrita -porque lo será– no desde el ventajismo de la verdad oficial impuesta por el control de los medios, el miedo y la mentira, sino desde la distancia histórica, más serena y sopesada… Cuando Venezuela se construya sobre ideas de tolerancia y respeto, progreso y paz –porque será construida–; entonces, cuando ese momento llegue, se mostrará a plenitud la importancia de la lucha que el movimiento estudiantil libra en este doloroso tiempo y sus hijos se sentirán orgullosos de lo que sus padres hicieron por la democracia y la libertad.
“Me gustan los estudiantes porque son la levadura del pan que saldrá del horno con toda su sabrosura”. Y me gustan por la honestidad de sus principios, por la tolerancia y el respeto de la lucha que libran. Me gustan por su ingenio, por su inteligencia para vislumbrar lo que ha de ser el país con una lucidez que –en sus escasos años– uno no espera.

Me gustan los estudiantes porque hablan de un nosotros incluyente y respetuoso; por su compromiso con la paz y la no violencia. Me gustan los estudiantes porque están conscientes de que esta lucha es por la supervivencia del alma, por no transformarnos en aquello que nos indigna y nos oprime. Me gustan los estudiantes, porque más allá de los avatares del presente están ya diseñando en sus cabezas el futuro que esperan y merecen. Porque no se resignan; porque tragan gases y siguen adelante; porque tienen más ideas que palabras, más futuro que pasado.
Me gustan los estudiantes porque me recuerdan que nuestros hogares no fueron tan malos si produjeron gente tan hermosa y sensible como ellos; porque este país no fue tan absurdo si la idea de democracia ha logrado sobrevivir como una llama encendida en sus corazones. Me gustan los estudiantes porque cuando les quitan la ropa para deshonrarlos, uno no ve a un estudiante desnudo, sino a un emperador revestido con el traje de la dignidad y el decoro. Me gustan los estudiantes, porque padecen las iniquidades de la lucha política sin desmoralizarse, sin desanimarse; porque me recuerdan que yo fui como ellos, pero que ellos son mucho más que yo cuando era como ellos; y siento entonces que pasado y futuro no están tan distantes como parece. Me gustan los estudiantes porque me llenan de esperanza cuando el desánimo me vence; porque me reconcilian con el hombre en momentos de cinismo y maldad en acción; porque me iluminan el camino cuando siento que la noche es larga aún y tarda en amanecer; porque me hacen sentir el deseo de ser mejor persona. Me gustan los estudiantes porque los escucho hablar y se me dibuja otro país en el alma. Me gustan los estudiantes porque, parafraseando a Andrés Eloy Blanco: viviendo están los años más sucios de la historia, pero van a sobrevivir y será su tiempo el tiempo de la virtud triunfante, de la justicia erguida, donde la voz alcance la libertad del sueño.