¿Como la guayabera?
SOLEDAD MORILLO BELLOSO
El Universal. Caracas, 20 de abril de 2014
Nuestro país, un rompecabezas con las piezas rotas, sufre de la enfermedad de la desconfianza.
Quienes alguito sabemos sobre el complejo tema de la resolución de conflictos entendemos que en muchos casos es mejor que las reuniones se hagan a puerta cerrada. Pero el proceso de diálogo en Venezuela es la excepción a esa regla no escrita.
Nuestro país, un rompecabezas con las piezas rotas, sufre de la enfermedad de la desconfianza. Ello es cuanto menos comprensible dado los antecedentes de este diálogo al cual llegamos con la lengua afuera y la piel escaldada. Hacer las discusiones intra muros, cual devoto en confesionario, cae como balde de agua helada que alimenta el escepticismo.
Los tirios no tienen crédito en los troyanos y viceversa. Aquí no hay cheques en blanco girados al portador. Conviene a quienes integran ese proceso dejar que cámaras y micrófonos sean el vehículo para la construcción de un mínimo de confianza. Porque los públicos tienen derecho a saber todo lo que en ese diálogo ocurra. El secretismo lleva implícita una opacidad de la que ya los venezolanos estamos hasta la coronilla. El asunto va mucho más allá de lo que algunos necios pueden calificar como el deseo morboso de ser testigos en primera fila de cómo los sentados a esa mesa se lanzan puñaladas con liguita. La Constitución Nacional, que nos fue impuesta en 1999 y que realmente legitimamos en 2007, establece que "... La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica".
Lo que pueda suceder en ese escenario de diálogo es crucial para nuestro futuro. Depende de su resultado si llenamos las páginas de obituarios o más bien de noticias sobre cómo vamos saliendo de este atolladero. No transmitir el diálogo es secuestrarnos nuestro derecho ciudadano a algo tan elemental como saber en detalle lo que están discutiendo y decidiendo allí y poder hacer un escrutinio soberano.
Quienes se sienten a la mesa no deben jugar a ser los guionistas de una mediocre película que se titule "El diálogo no será televisado". Si de algo está harto este país es de que lo pretendan dejar como la guayabera.
soledadmorillobelloso@gmail.com
domingo, 20 de abril de 2014
Marta Colomina: Maduro: miente, que algo queda
Maduro: miente, que algo queda
MARTA COLOMINA
El Universal. Caracas, 20 de abril de 2014
"Hemos creado emblemáticos (... ) programas de salud...". Veamos los titulares que lo desmienten
MARTA COLOMINA
El Universal. Caracas, 20 de abril de 2014
"Hemos creado emblemáticos (... ) programas de salud...". Veamos los titulares que lo desmienten

A medida que aumenta la inseguridad, represión contra estudiantes y opositores, escasez de divisas, alimentos, medicinas, agua y hasta bombonas de gas en un país cuyo desgobierno alardea de las mayores reservas petroleras del mundo, Maduro incrementa sus mentiras y pretende ocultar realidad tan estallante a través de la hegemonía mediática oficial, de férrea censura a la radio y TV privadas, y con la carencia de papel, a los medios impresos.
Emulando la práctica goebbelsiana de repetir mil veces una mentira hasta convertirla en una "verdad" aceptada, Maduro y sus huestes pretenden convencernos de que no existe violencia represiva, ni muertes causadas por sus cuerpos de seguridad y los sanguinarios paramilitares financiados por su gobierno, sino que los criminales y violentos son los estudiantes. La historia del preescolar presuntamente incendiado en Chacao con 93 niños adentro, repetida hasta la saciedad por los acólitos rojos, no es tal. El colegio está en remodelación (no hubo, ni hay niños adentro, informa una colega). Tan falsa es la versión, que las imágenes mostradas por Maduro en cadena el lunes 14, no corresponden al preescolar, sino al humo y fuego producido por las bombas lacrimógenas disparadas por la GN en plaza Francia, según prueban videos divulgados con anterioridad. Mienten también al repetir que los estudiantes queman "universidades", al referirse a la Unefa (custodiada por cuerpos de seguridad) fue asaltada y quemada por encapuchados durante la sospechosa y facilitadora ausencia de sus vigilantes. Son sus grupos armados los que han destruido y quemado espacios universitarios y agredido gravemente a los estudiantes. Otra de las mentiras rocambolescas de Maduro es la de que habrían "talado 5 mil árboles par ser utilizados en barricadas y guarimbas". Varios biólogos consultados (EU-02-04-2014) dudan de la tala: "si se colocaran 5 mil árboles en fila con una separación de 20 metros cada uno, se cubriría una recta de unos 100 kms, equivalente a ir de Caricuao a Petare cuatro veces". La Red de Organizaciones Ambientales de Venezuela publicó un comunicado rechazando el "uso político-partidista que el Gobierno le ha dado al tema ambiental". El mismo tratamiento carente de credibilidad han recibido las cifras oficiales dadas por el INE sobre desempleo, pobreza y otros.
Pero donde las mentiras oficiales batieron récord fue en la carta suscrita por Maduro y remitida al The New York Times (TNYT), con el fin de frenar las crecientes críticas contra su gobierno emitidas por políticos y medios de EEUU. Maduro dice haber "construido un movimiento democrático y participativo que ha asegurado que tanto el poder y los recursos sean distribuidos de manera equitativa a nuestro pueblo". Este "cuento" fue creído en el exterior cuando Chávez era visto como un Robin Hood que robaba a los ricos, para dárselo a los pobres, aunque la verdad verdadera es que de la gigantesca corrupción surgieron los "boliburgueses" que saquearon las reservas internacionales y bienes públicos, que nos condujeron a la ruina y escasez actuales. Con la última devaluación el salario mínimo apenas llega a $60, y no alcanza ni para la 5ª parte de la canasta alimentaria. Maduro toma cifras de la ONU y del BM de 2007 -en el que disminuyó la pobreza- inventa otras y omite informes recientes del PNUD, en los que el país incumple las metas del Milenio. El FMI y el BM prevén que Venezuela tendrá el peor desempeño económico de la región en 2014, año que, a pesar de la bonanza petrolera, está financiando el gasto con devaluación.
Dice Maduro al TNYT que "hemos creado emblemáticos (... ) programas de salud accesibles a todos los habitantes de nuestro país". Veamos titulares que lo desmienten: "Cadivi redujo en 21.3% la asignación de divisas al sector salud"; "hay más de 4 mil pacientes que esperan por una intervención quirúrgica" (en el JM de Los Ríos 650 niños con cardiopatías esperan cirugía); "93.204 enfermos no reciben tratamiento por falta de medicinas"; "están agotadas más de 140 medicinas básicas usadas en hospitales y clínicas, entre ellas las de tratar tumores": "cerca de 150 mil venezolanos fueron afectados por epidemias por falta de controles sanitarios". Todo eso ocurre mientras el gobierno está gastando más de $500 millones en perdigones y lacrimógenas para reprimir y asesinar a los estudiantes; dilapidó $300 millones en aviones para uso del régimen de los Castro; sigue regalando a Cuba 120 mil barriles diarios de crudo y unos $12 mil millones año.
Este "diálogo" lleno de embustes en carta de Maduro al TNYT continuará la próxima semana con delirios tales como "creo profundamente en el derecho de asociación y en la protesta pacífica". Y ahora una de vaqueros.
mcolomina@gmail.com
Emulando la práctica goebbelsiana de repetir mil veces una mentira hasta convertirla en una "verdad" aceptada, Maduro y sus huestes pretenden convencernos de que no existe violencia represiva, ni muertes causadas por sus cuerpos de seguridad y los sanguinarios paramilitares financiados por su gobierno, sino que los criminales y violentos son los estudiantes. La historia del preescolar presuntamente incendiado en Chacao con 93 niños adentro, repetida hasta la saciedad por los acólitos rojos, no es tal. El colegio está en remodelación (no hubo, ni hay niños adentro, informa una colega). Tan falsa es la versión, que las imágenes mostradas por Maduro en cadena el lunes 14, no corresponden al preescolar, sino al humo y fuego producido por las bombas lacrimógenas disparadas por la GN en plaza Francia, según prueban videos divulgados con anterioridad. Mienten también al repetir que los estudiantes queman "universidades", al referirse a la Unefa (custodiada por cuerpos de seguridad) fue asaltada y quemada por encapuchados durante la sospechosa y facilitadora ausencia de sus vigilantes. Son sus grupos armados los que han destruido y quemado espacios universitarios y agredido gravemente a los estudiantes. Otra de las mentiras rocambolescas de Maduro es la de que habrían "talado 5 mil árboles par ser utilizados en barricadas y guarimbas". Varios biólogos consultados (EU-02-04-2014) dudan de la tala: "si se colocaran 5 mil árboles en fila con una separación de 20 metros cada uno, se cubriría una recta de unos 100 kms, equivalente a ir de Caricuao a Petare cuatro veces". La Red de Organizaciones Ambientales de Venezuela publicó un comunicado rechazando el "uso político-partidista que el Gobierno le ha dado al tema ambiental". El mismo tratamiento carente de credibilidad han recibido las cifras oficiales dadas por el INE sobre desempleo, pobreza y otros.
Pero donde las mentiras oficiales batieron récord fue en la carta suscrita por Maduro y remitida al The New York Times (TNYT), con el fin de frenar las crecientes críticas contra su gobierno emitidas por políticos y medios de EEUU. Maduro dice haber "construido un movimiento democrático y participativo que ha asegurado que tanto el poder y los recursos sean distribuidos de manera equitativa a nuestro pueblo". Este "cuento" fue creído en el exterior cuando Chávez era visto como un Robin Hood que robaba a los ricos, para dárselo a los pobres, aunque la verdad verdadera es que de la gigantesca corrupción surgieron los "boliburgueses" que saquearon las reservas internacionales y bienes públicos, que nos condujeron a la ruina y escasez actuales. Con la última devaluación el salario mínimo apenas llega a $60, y no alcanza ni para la 5ª parte de la canasta alimentaria. Maduro toma cifras de la ONU y del BM de 2007 -en el que disminuyó la pobreza- inventa otras y omite informes recientes del PNUD, en los que el país incumple las metas del Milenio. El FMI y el BM prevén que Venezuela tendrá el peor desempeño económico de la región en 2014, año que, a pesar de la bonanza petrolera, está financiando el gasto con devaluación.
Dice Maduro al TNYT que "hemos creado emblemáticos (... ) programas de salud accesibles a todos los habitantes de nuestro país". Veamos titulares que lo desmienten: "Cadivi redujo en 21.3% la asignación de divisas al sector salud"; "hay más de 4 mil pacientes que esperan por una intervención quirúrgica" (en el JM de Los Ríos 650 niños con cardiopatías esperan cirugía); "93.204 enfermos no reciben tratamiento por falta de medicinas"; "están agotadas más de 140 medicinas básicas usadas en hospitales y clínicas, entre ellas las de tratar tumores": "cerca de 150 mil venezolanos fueron afectados por epidemias por falta de controles sanitarios". Todo eso ocurre mientras el gobierno está gastando más de $500 millones en perdigones y lacrimógenas para reprimir y asesinar a los estudiantes; dilapidó $300 millones en aviones para uso del régimen de los Castro; sigue regalando a Cuba 120 mil barriles diarios de crudo y unos $12 mil millones año.
Este "diálogo" lleno de embustes en carta de Maduro al TNYT continuará la próxima semana con delirios tales como "creo profundamente en el derecho de asociación y en la protesta pacífica". Y ahora una de vaqueros.
mcolomina@gmail.com
Carlos Blanco: Tiempo de Palabra. Si me tocara elegir...
Tiempo de Palabra
CARLOS BLANCO
El Universal. Caracas, 20 de abril de 2014
Si me tocara elegir...Si es entre el diálogo y la guerra. Prefiero el diálogo. Si me ponen a decidir entre un diálogo con el que se logre 70% de aspiraciones que comparto, frente a una guerra en la que podría obtener 100%. Prefiero el diálogo. Si me ponen a escoger entre un diálogo que demore un tiempo pero que prometa resultados, frente a una guerra que me ofrezca gelatinosos desenlaces inmediatos. Prefiero el diálogo. Si mis opciones son resultados sólidos con el diálogo a los disputados en una guerra. Prefiero el diálogo. Si el diálogo ahorra la sangre de un venezolano y la guerra promete su derramamiento. Prefiero el diálogo.
El asunto es que el diálogo tiene condiciones. No es solo conversar. Tampoco es debatir. El diálogo, aun entre los más enconados enemigos, tiene una lógica: ambos deben saber que, de no sostenerlo, el costo sería mayor al beneficio.
En Venezuela hay experiencias. En el comienzo de los años 2000, la sociedad democrática logró frenar a Chávez, la inmensa manifestación de 2002 provocó que los civiles y militares le solicitaran la renuncia, la cual aceptó, y luego del regreso al poder y de las turbulencias subsiguientes se conformó la Mesa de Negociación y Acuerdos, con representación paritaria del Gobierno y de la oposición, y la facilitación de César Gaviria, por la OEA. El acuerdo fue firmado el 29 de mayo de 2003, ya encaminados al revocatorio presidencial.
Algunos de los puntos fueron: "Expresamos nuestra adhesión a los principios consagrados en la Carta Democrática... Todos los sectores, asumiendo lo dispuesto por el artículo 6º de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela... comparten los valores allí consignados... la celebración de elecciones libres, justas y transparentes, y la separación e independencia de los poderes públicos... el estricto respeto a los derechos humanos, a los derechos de los trabajadores, a la libertad de expresión, de información y de prensa, a la eliminación de todas las formas de discriminación e intolerancia... Coincidimos plenamente en que el monopolio del uso de la fuerza por parte del Estado, a través de la FAN, y policías metropolitanas, estadales y municipales, es una prerrogativa fundamental e indeclinable en la lucha contra la violencia y en la de asegurar la esencia de un Estado democrático... Ninguno de estos cuerpos [policiales] deberá utilizarse como instrumento de represión arbitraria o desproporcionada, y tampoco para ejecutar acciones que impliquen intolerancia política. Nos comprometemos a adelantar una vigorosa campaña de desarme efectiva de la población civil... " Más adelante: "Coincidimos en que resulta indispensable contar a la brevedad posible con un árbitro electoral confiable, transparente e imparcial, a ser designado en la forma prevista en la Constitución... " Para concluir: "Finalmente, ambas partes convienen crear el Enlace permanente".
Letra a letra, todos y cada uno de los puntos anteriores fueron burlados por el régimen de Chávez. La Mesa -¡mesas van y mesas vienen!- se instaló impulsada por el hervor furioso de la calle. El difunto líder, maestro en el tente-allá, retrocedió unos pasos, alzó el Cristo redentor, hizo mea culpa, llamó al diálogo. Luego se instalaron los negociadores y la calle ardía. Al cabo del tiempo, el revocatorio se planteó, el CNE alegó que unas firmas eran "planas", hubo El Reafirmazo y se recogieron más firmas, la oposición se entretuvo en los aspectos electorales, hubo una última gran protesta el 27 de febrero de 2004 que fue apagada por la dirección opositora y la represión brutal, que a los días languideció en urbanizaciones de clase media alta, vino el referéndum ya bastante manoseado y -fraude mediante- ganó el Gobierno.
LO QUE INDICA LA EXPERIENCIA. La fórmula es simple: el descontento estalla; el Gobierno llama al diálogo; la oposición asiste de buena fe; se apaga la protesta y hay mínimos resultados o, sencillamente, se desconocen los acuerdos.
¿Quiere esta experiencia decir que no debe negociarse? No, de ninguna manera, pero es escarmiento a tener en cuenta.
En la situación actual hay diferencias esenciales. En 2002 y 2003 la Coordinadora Democrática era la dirección en la calle y también la representación en la Mesa de Negociación y Acuerdos. En este caso no es así. Por razones que sus voceros han expresado, la mayor parte de los que asisten a las conversaciones no están de acuerdo con las protestas que atribuyen a "los radicales", siendo que esas protestas son las que han obligado al Gobierno a buscar lo que denominan el diálogo. Luego, en los pasitos iniciales los opositores hablaron de condiciones previas para sentarse y más adelante se dijo que no era posible poner como requisito lo que debería ser resultado. Posteriormente, no se aceptó o no se requirió la representación del sector tenido como radical al que se le atribuye la autoría de las protestas.
EL ENREDO DE AHORA. El problema se ha complicado porque en la reunión "preparatoria" -la de esta semana- que no era "diálogo" pero que fue "diálogo" dado que se aprobaron (des) acuerdos, se evidenció la debilidad de la estrategia adoptada. La postura opositora salió bastante deslucida cuando al concluir la reunión se condenó la violencia "venga de donde venga", como si la ejercida por los protestantes -aunque sea juzgada inconveniente- fuese equivalente a la del Sebin, la GN y paramilitares. Igual resulta sorprendente aceptar que se "amplía la Comisión de la Verdad", lo cual significa reconocer la de Diosdado Cabello, cuando una Comisión así solo podría funcionar integrada por ciudadanos imparciales.
Las demandas nacionales e internacionales por la liberación de Simonovis han tenido eco hasta en el seno de los rojos, por eso resulta en demora aceptar una junta médica y la opinión de víctimas del 11 de abril para un caso que está más que documentado desde el punto de vista médico y político. Esto para humillarlo de nuevo aunque luego lo liberen.
Destaca la incorporación de la MUD al "Plan de Pacificación" del gobierno que, como se sabe, plantea "el desarme de organizaciones delictivas" por los mismos que tienen entre sus voceros en "el diálogo" a los Tupamaros.
Lo que queda claro es que no hay diálogo real sin la movilización ciudadana, en los términos masivos y no violentos que le dieron origen en febrero, sin olvidar nunca que la violencia asesina partió del régimen. Tal vez sea momento de replantear la unidad democrática más inclusiva, con los nuevos actores, sin el monopolio -aunque con la participación- de quienes tenían la encomienda de dirigir la acción electoral de la oposición; es de lamentar que las recomendaciones de la Comisión Hospedales designada por la MUD no fuesen atendidas por sus jefes, para una necesaria y hasta ahora ignorada enmienda.
Esta rectificación podría abrir el camino a una unidad necesaria y superior.
Twitter @carlosblancog
CARLOS BLANCO
El Universal. Caracas, 20 de abril de 2014
Si me tocara elegir...Si es entre el diálogo y la guerra. Prefiero el diálogo. Si me ponen a decidir entre un diálogo con el que se logre 70% de aspiraciones que comparto, frente a una guerra en la que podría obtener 100%. Prefiero el diálogo. Si me ponen a escoger entre un diálogo que demore un tiempo pero que prometa resultados, frente a una guerra que me ofrezca gelatinosos desenlaces inmediatos. Prefiero el diálogo. Si mis opciones son resultados sólidos con el diálogo a los disputados en una guerra. Prefiero el diálogo. Si el diálogo ahorra la sangre de un venezolano y la guerra promete su derramamiento. Prefiero el diálogo.
El asunto es que el diálogo tiene condiciones. No es solo conversar. Tampoco es debatir. El diálogo, aun entre los más enconados enemigos, tiene una lógica: ambos deben saber que, de no sostenerlo, el costo sería mayor al beneficio.
En Venezuela hay experiencias. En el comienzo de los años 2000, la sociedad democrática logró frenar a Chávez, la inmensa manifestación de 2002 provocó que los civiles y militares le solicitaran la renuncia, la cual aceptó, y luego del regreso al poder y de las turbulencias subsiguientes se conformó la Mesa de Negociación y Acuerdos, con representación paritaria del Gobierno y de la oposición, y la facilitación de César Gaviria, por la OEA. El acuerdo fue firmado el 29 de mayo de 2003, ya encaminados al revocatorio presidencial.
Algunos de los puntos fueron: "Expresamos nuestra adhesión a los principios consagrados en la Carta Democrática... Todos los sectores, asumiendo lo dispuesto por el artículo 6º de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela... comparten los valores allí consignados... la celebración de elecciones libres, justas y transparentes, y la separación e independencia de los poderes públicos... el estricto respeto a los derechos humanos, a los derechos de los trabajadores, a la libertad de expresión, de información y de prensa, a la eliminación de todas las formas de discriminación e intolerancia... Coincidimos plenamente en que el monopolio del uso de la fuerza por parte del Estado, a través de la FAN, y policías metropolitanas, estadales y municipales, es una prerrogativa fundamental e indeclinable en la lucha contra la violencia y en la de asegurar la esencia de un Estado democrático... Ninguno de estos cuerpos [policiales] deberá utilizarse como instrumento de represión arbitraria o desproporcionada, y tampoco para ejecutar acciones que impliquen intolerancia política. Nos comprometemos a adelantar una vigorosa campaña de desarme efectiva de la población civil... " Más adelante: "Coincidimos en que resulta indispensable contar a la brevedad posible con un árbitro electoral confiable, transparente e imparcial, a ser designado en la forma prevista en la Constitución... " Para concluir: "Finalmente, ambas partes convienen crear el Enlace permanente".
Letra a letra, todos y cada uno de los puntos anteriores fueron burlados por el régimen de Chávez. La Mesa -¡mesas van y mesas vienen!- se instaló impulsada por el hervor furioso de la calle. El difunto líder, maestro en el tente-allá, retrocedió unos pasos, alzó el Cristo redentor, hizo mea culpa, llamó al diálogo. Luego se instalaron los negociadores y la calle ardía. Al cabo del tiempo, el revocatorio se planteó, el CNE alegó que unas firmas eran "planas", hubo El Reafirmazo y se recogieron más firmas, la oposición se entretuvo en los aspectos electorales, hubo una última gran protesta el 27 de febrero de 2004 que fue apagada por la dirección opositora y la represión brutal, que a los días languideció en urbanizaciones de clase media alta, vino el referéndum ya bastante manoseado y -fraude mediante- ganó el Gobierno.
LO QUE INDICA LA EXPERIENCIA. La fórmula es simple: el descontento estalla; el Gobierno llama al diálogo; la oposición asiste de buena fe; se apaga la protesta y hay mínimos resultados o, sencillamente, se desconocen los acuerdos.
¿Quiere esta experiencia decir que no debe negociarse? No, de ninguna manera, pero es escarmiento a tener en cuenta.
En la situación actual hay diferencias esenciales. En 2002 y 2003 la Coordinadora Democrática era la dirección en la calle y también la representación en la Mesa de Negociación y Acuerdos. En este caso no es así. Por razones que sus voceros han expresado, la mayor parte de los que asisten a las conversaciones no están de acuerdo con las protestas que atribuyen a "los radicales", siendo que esas protestas son las que han obligado al Gobierno a buscar lo que denominan el diálogo. Luego, en los pasitos iniciales los opositores hablaron de condiciones previas para sentarse y más adelante se dijo que no era posible poner como requisito lo que debería ser resultado. Posteriormente, no se aceptó o no se requirió la representación del sector tenido como radical al que se le atribuye la autoría de las protestas.
EL ENREDO DE AHORA. El problema se ha complicado porque en la reunión "preparatoria" -la de esta semana- que no era "diálogo" pero que fue "diálogo" dado que se aprobaron (des) acuerdos, se evidenció la debilidad de la estrategia adoptada. La postura opositora salió bastante deslucida cuando al concluir la reunión se condenó la violencia "venga de donde venga", como si la ejercida por los protestantes -aunque sea juzgada inconveniente- fuese equivalente a la del Sebin, la GN y paramilitares. Igual resulta sorprendente aceptar que se "amplía la Comisión de la Verdad", lo cual significa reconocer la de Diosdado Cabello, cuando una Comisión así solo podría funcionar integrada por ciudadanos imparciales.
Las demandas nacionales e internacionales por la liberación de Simonovis han tenido eco hasta en el seno de los rojos, por eso resulta en demora aceptar una junta médica y la opinión de víctimas del 11 de abril para un caso que está más que documentado desde el punto de vista médico y político. Esto para humillarlo de nuevo aunque luego lo liberen.
Destaca la incorporación de la MUD al "Plan de Pacificación" del gobierno que, como se sabe, plantea "el desarme de organizaciones delictivas" por los mismos que tienen entre sus voceros en "el diálogo" a los Tupamaros.
Lo que queda claro es que no hay diálogo real sin la movilización ciudadana, en los términos masivos y no violentos que le dieron origen en febrero, sin olvidar nunca que la violencia asesina partió del régimen. Tal vez sea momento de replantear la unidad democrática más inclusiva, con los nuevos actores, sin el monopolio -aunque con la participación- de quienes tenían la encomienda de dirigir la acción electoral de la oposición; es de lamentar que las recomendaciones de la Comisión Hospedales designada por la MUD no fuesen atendidas por sus jefes, para una necesaria y hasta ahora ignorada enmienda.
Esta rectificación podría abrir el camino a una unidad necesaria y superior.
Twitter @carlosblancog
Suscribirse a:
Entradas (Atom)