martes, 5 de agosto de 2014

Antonio Ledezma: Las malas noticias

Los informes de los expertos en la materia no dejan lugar a dudas.  Se trata de malas noticias para los venezolanos.  El desplome de la economía es un hecho. El daño es irreversible, no podíamos esperar que lo confesado por el mentor del proyecto revolucionario, Jorge Giordani, no tuviera sus efectos devastadores en las finanzas públicas. Eso de enredar y comprometer a la nación con tal de “asegurar” el resultado de unas elecciones para controlar el poder, tiene sus costos. Y bien caro que lo pagaremos todos, porque las consecuencias las arrastramos y soportaremos todos.
El ajuste económico estremecerá aún más al país y a su pueblo. Ingenuos los que esperan que la ciudadanía se trague ese purgante sin chistar. El régimen apuesta a la represión y a la campaña mediática para controlar la situación. Se sienten poderosos, capaces de doblegar a gobiernos extranjeros, “para que sepan a qué atenerse”.
Así lo proclaman arrogantemente, mostrando los casos recientes de Makled y Carvajal. “Ni presidentes ni Reyes se escapan de que les doblemos el brazo”. Por eso de verdad creen que “están por encima del bien y del mal”. Que los sistemas jurídicos internacionales “no sirven para un carajo”, por lo menos aquí en Venezuela, “porque aquí la revolución hace lo que le da su real gana”.
La situación para este régimen es cada día más peliaguda. Tienen que pagar el servicio de una gigantesca deuda externa y no hay real, porque se lo han gastado todo, o casi todo, porque una buena parte se la han robado, otra la han despilfarrado y otro pedazo, nada despreciable, lo han regalado a sus gobiernos “amigos”.
El petróleo lo han hipotecado y lo que por adelantado han pagado los chinos es un secreto sobre el cual  el régimen no rinde cuentas,  porque controlan las instituciones que deberían exigirlas. El paradero de nuestro oro es otro misterio. Una tragedia pues, todo esto. Ahora debemos estar súper mosca con nuestros activos, especialmente el patrimonio de Citgo. Son capaces de rematarlo.
Escrúpulos no tienen, no les importa nada de lo que se diga o se sepa de sus andanzas.  Se protegen entre sí, para sobrevivir políticamente y hacerse del control del estado, de sus finanzas, de sus entes, como lo hacía Juan Vicente Gómez confundiendo al país con una pulpería en la que “se despachaba y se daba el vuelto al mismo tiempo”.
Hoy damos vergüenza en el mundo porque de Venezuela solo se  habla para relacionarnos con el narcotráfico,  la corrupción o la violación de los más elementales derechos humanos. ¡Qué pena! Somos noticia porque en nuestro país la gente hace largas colas para todo: para buscar comida, medicinas, papel sanitario, cemento, repuestos de carros, o para montarse en un avión que ya casi es visto como un  objeto extraño en los aeropuertos desolados. Somos noticia porque es “normal” la muerte por encargo. Los sicariatos llenan de sangre nuestras ciudades.

Antonio Ledezma
Las malas noticias
Portal de Globovisión. Caracas, 5 de agosto de 2014

Pablo Aure: La caridad comienza por casa

Ante la propuesta del presidente Nicolás Maduro hecha el jueves de crear una supuesta “casa de abrigo” para acoger a niños palestinos heridos y huérfanos, planteando la posibilidad que se les pueda buscar familias adoptivas en Venezuela, debemos responder con lo siguiente: la caridad comienza por casa.
En efecto, tenemos cientos de miles de niños venezolanos que han perdido sus hogares y familiares victimas del hampa desbordada y no hemos escuchado a Maduro prestar la atención o la protección a sus compatriotas.
No nos oponemos a que el presidente se preocupe por los huérfanos de Palestina, pero es menester que atienda primero a los de la casa; muchos de ellos han crecido y quizá hasta probablemente bastantes se encuentren muertos luego de aquella demagógica promesa del presidente fallecido en la que juró quitarse el nombre si en un año seguían existiendo niños de la calle en Venezuela. Hoy no solo es que existen niños en las calles de Venezuela, sirviendo de maromeros o limpiadores de parabrisas, cuidando carros o maromeros, sino que hay muchísimos que han desviado su conducta hacia actividades delictuosas por falta de políticas educativas gubernamentales.
Basta de la demagogia que caracteriza a este régimen. El pueblo venezolano espera por el cumplimiento de muchas promesas. Eso de acoger niños de otros países suena interesante si en Venezuela no tuviéramos graves problemas que resolver, comenzando por el abandono de nuestra maltratada infancia.
Ojalá el régimen liderado por Maduro se preocupe en realidad por la infancia mundial pero resolviendo primero la nacional. Ejecute una verdadera política educativa sin ideologización; por ejemplo que aproveche este mes de vacaciones y recupere las escuelas recuperen sus  baños, las doten de cómodos pupitres, los techos no tengan goteras, estén pitadas y entregadas con materiales de primera así como también para que sus maestros y profesores tengan mejor  calidad de vida esto se traduce en contratarle buenos seguros de vida y desde luego mejorando sus salarios. También, y por qué no: que cada niño que ingrese al colegio desde la educación inicial tenga su seguro de Hospitalización y Cirugía.
Ojalá Maduro se preocupe también por los miles de niños venezolanos cuyos padres están presos por diversas razones, bien sea por delitos comunes o los presos políticos que abundan en nuestro país.
Maduro pretende rescatar a los niños del mundo pero cada vez desatiende en mayor escala a los hijos de Venezuela, nuestra querida Patria.
Por cierto, Maduro habla de refugio para los niños de Gaza pero olvidando a los refugiados que todavía pasan trabajo aquí mismo en nuestra nación, víctimas de la tragedia de Vargas. Es decir, cómo creer en esta nueva promesa hacia el extranjero si en lo nacional estamos cada día con una infancia más abandonada.  Hace poco ofreció también enviar medicinas y alimentos para Palestina, cuando aquí se muere la gente de mengua por falta de insumos en los hospitales, no hay medicamentos para la diabetes, cáncer, hipertensión; ¿o es mentira el ruleteo en los hospitales por falta de insumos? y ni hablar del desabastecimiento en los supermercados y abastos que está a la vista de todos aunado a las eternas colas para conseguir gas y otros los productos de la cesta básica. Con esas promesas Maduro pretende seguir burlándose de los venezolanos.
@PabloAure

Pablo Aure
La caridad comienza por casa
El Nacional. Caracas, 5 de agosto de 2014

Antonio Sánchez García: Consultores 21, crisis y perspectivas

Del análisis y ponderación de la última encuesta Keller (http://www.el-nacional.com/antonio_sanchez_garcia/encuesta-Keller-Verdad-alienacion-Venezuela_0_436156486.html) deduje la existencia de un profundo hiato entre las auténticas querencias de los sectores populares, aplastadas por la inclemente manipulación del chavismo y la consecuente alienación de la conciencia política de sus masas de respaldo. Encuestados ítem a ítem sobre las políticas concretas adelantadas por Nicolás Maduro, las rechazaban de manera abultada y categórica, sin superar el 13% y alcanzando en algunas propuestas fundamentales – como la Ley de Precios Justos y la Ley de la Vivienda- un alarmante 5%. Para terminar borrando dichas verdaderas querencias de su conciencia y continuar ofreciéndole un respaldo del 40%. Utilizando la famosa categorización hegeliana de la conciencia en sí y la conciencia para si, de la que se serviría Georg Lukács en su trascendental Historia y Conciencia de Clase, los alienados sectores populares son anti chavistas en si y chavistas para sí.
Esa constatación, lejos de desacreditar la importante tarea del encuestador, demuestra un hecho palmario: las encuestas entregan datos que, asumidos como verdades absolutas, conducen a graves errores de apreciación. Huérfanos de significado o entregados a la voluntad manipuladora de quien las maneja pueden afirmar lo contrario de lo que verdaderamente representan. Lo que es tanto más plausible mientras menos completas sean las informaciones acopiadas.
Recibo la última de Consultores 21, de la que quisiera resaltar algunos aspectos, en función de la crisis por que atraviesa la oposición y la acefalía de la Mesa de Unidad Democrática ante la renuncia de sus coordinadores, Ramón Guillermo Aveledo y Ramón José Medina y la discusión abierta en torno a las transformaciones que se harían necesarias para poner su organización a tono con los desafíos históricos y cónsona con los deseos de las mayorías.
Destaca, en primer lugar, el mayoritario rechazo a las políticas económicas del gobierno, terreno clave escogido por el mismo gobierno para dar su batalla contra “la guerra económica”. Me limito a transmitir las conclusiones de cada segmento de la encuesta: 1) Cada vez son más los venezolanos que piensan que las medidas económicas que está tomando el gobierno harán que empeore la situación. 2) 3 de cada 4 venezolanos dice que durante la gestión del gobierno de Nicolás Maduro el bolívar se ha debilitado y no hay expectativas de que se fortalezca en el futuro.  3) 56% de los venezolanos considera que el presidente Maduro no está haciendo esfuerzos por mejor su situación económica y la de su familia.
Lo definitorio – y muy alarmante–  se refiere, sin embargo, a la perspectiva global sobre la valoración del entorno: la situación actual del país es muy negativa, Venezuela está peor que hace un año y no hay expectativas de mejoría en el corto plazo. 67% de la población evalúa la situación del país como negativa, contra 32,1 % que la evalúa positivamente; 69,3% la considera peor que hace un año y no se hace muchas ilusiones sobre lo que espera para el próximo. Al inquirir sobre la parte de responsabilidad que le cabe a Nicolás Maduro y su gobierno sobre este empeoramiento, 57,2% a 62,7 lo consideran culpable en distintos grados. 63% de los encuestados consideran que la escasez se agravará aún más. Ese mismo 63% culpa a Maduro por ello.
El resultado político concreto de tan dramáticas percepciones no podía ser más lógico: 62,2 % de los venezolanos consideran que hay más que suficientes razones para protestar, contra 35,4% que no lo considera. Respecto del futuro, 69,2% considera que la crisis política continuará, contra 26,9 % que da la crisis por terminada. La realidad le da amplia razón a los primeros: 75,7% considera que las protestas de calle contra Maduro han persistido en sus barrios. 23,2% lo desconoce.
La actuación represora del gobierno también recibe un fuerte rechazo: 56,6% afirma que el gobierno cuenta con grupos violentos para ejercer su represión y el 56,7 considera que la actuación de la Guardia Nacional en la represión de las protestas ha sido incorrecta. Respecto del diálogo, aumentaron entre marzo y junio, lapso de la encuesta, quienes consideran que se agotaron las posibilidades de un diálogo entre la oposición y el gobierno. Pasaron de 50, 9% en marzo a 52,3% en junio, mientras quienes aún le ven posibilidades descendieron de 44, 8% a 41,6%. De extraordinaria importancia es la percepción de los sectores que propugnan el diálogo con condiciones del gobierno con la oposición. La pregunta reza: ¿Con quién está más de acuerdo: con los que piensan que el gobierno debe dialogar con la oposición, soltar los presos políticos y cambiar las cosas de la economía que no funcionan o con quienes piensan que lo que tiene que hacer es mantenerse firme y no concederle nada a la oposición? La respuesta es categórica: mientras 62,1% está de acuerdo en que el gobierno dialogue y ceda, sólo 32% le pide se mantenga firma y no ceda. Finalmente, 51,3% de los venezolanos desconfía de las intenciones dialogantes del gobierno y considera que lo emplea exclusivamente para ganar tiempo, mientras 42% le reconoce intención de rectificar.
Las conclusiones políticas no pueden ser más negativas para el gobierno de Maduro. 58,4% lo califica de malo, contra 41% que lo califica de bueno, pero el extremo de evaluación negativo “muy malo” cuadruplica al extremo positivo de “muy bueno”. 36,1% lo considera “muy malo”, mientras que apenas 8,8% lo califica de “muy bueno”.  Una variable de masa hipercrítica de extraordinaria importancia: enfrentar un adversario del cual un tercio considera al gobierno “muy malo” presagia una radicalidad en el rechazo que no puede más que acentuar la natural tendencia a la desestabilización y el agravamiento de la crisis, que la misma encuesta reconoce. Toda vez que la masa de respaldo absoluto ha registrado el valor más bajo desde el Referéndum Revocatorio de 2004. Con una significativa diferencia entre Chávez en 2004 y Maduro en 2014: 53,7% considera que Maduro no actúa pensando en el beneficio de las mayorías sino pensando en su beneficio personal.
Que además de actuar en beneficio estrictamente personal y de las camarillas que lo respaldan, como quedara de manifiesto en el caso de Hugo Carvajal, Maduro normalmente miente es otra de las importantes conclusiones de la encuesta de Consultores 21. 55,2% considera que el supuesto magnicidio es un invento de su gobierno y que Maduro normalmente no dice la verdad, 54,7%.
La variable más destacada en la evolución de la conciencia de la opinión pública constatada en este trimestre de marzo a junio se refiere a la valoración de individuos e instituciones. La autovaloración del venezolano alcanza 80,2%; los estudiantes universitarios, 69,6%. Lideran las preferencias de los encuestados con un extraordinario plus de autoconciencia que desmiente el pesimismo aparentemente reinante. Mientras que las FAN –51,4% al gobierno de Nicolás Maduro – 46% - ocupan los últimos lugares, junto a la asamblea nacional y el CNE.
Asombra que la MUD sea menos valorada que las FAN y el TSJ y se encuentre dos décimas apenas por encima del CNE. Un dato que explica la grave crisis por que atraviesa, dado que la encuesta fue realizada con anterioridad al desarrollo de sus actuales dificultades. Sin duda producto, entre otras causas, de su notable pérdida de credibilidad y respetabilidad por efecto del papel que jugara junto al gobierno en la resolución de la crisis de febrero.
La otra consecuencia de dicha crisis es el exponencial crecimiento en la valoración pública de los líderes de la llamada Resistencia: Leopoldo López encabeza la lista del agrado popular, con 49,4%, seguido por María Corina Machado con 44,8%. Henry Falcón ocupa el tercer puesto, con 43,3%, Capriles ocupa el cuarto lugar, con 43% y Maduro en el sexto, con 40%, a una sola décima de Antonio Ledezma, con 39,9%. La consecuencia es notable: hay 4 líderes de la oposición que registran niveles de agrado superiores al de Nicolás Maduro. Pero más importante aún, es que quien encabeza la lista esta preso y quien le sigue continúa siendo sistemáticamente perseguida. Antonio Ledezma, por primera vez, se empina hasta las máximas alturas de las preferencias populares, lo cual se traduce en una manifiesta hegemonía de los tres líderes de la resistencia: López, Machado y Ledezma.
Imposible que estos resultados no afecten las discusiones que se desarrollan en estos momentos en el seno de la oposición para definir el destino de su organismo rector. El peso mayor, según la opinión pública, descansa en los líderes de la resistencia. Amanecerá y veremos.



Antonio Sánchez García
Consultores 21, crisis y perspectivas
El Nacional. Caracas, 5 de agosto de 2014