martes, 2 de junio de 2015

Rafael Poleo: MUD o no MUD

 
Rafael Poleo
MUD o no MUD
El Nuevo País. Caracas, 2 de junio de 2015 (Blog Pedro Mogna)

Editorial de El Tiempo: Hambre de democracia

Es bien sabido que democracia es mucho más que ganar unas elecciones por la vía del voto. Es la defensa y promoción del Estado de derecho, de la independencia de los poderes públicos, de las libertades individuales y colectivas, de las garantías para los que no piensan igual que el gobierno de turno, entre muchas otras.

Nada de esto se cumple hoy en la presidencia de Nicolás Maduro.

Lo sucedido el fin de semana pasado es otra muestra de ello. Dos de los más influyentes líderes de la oposición venezolana continúan encarcelados, en unas condiciones más que difíciles y prácticamente aislados. Tuvieron que ir el expresidente colombiano Andrés Pastrana y su par boliviano Jorge Quiroga –quienes, junto con otros exmandatarios, cumplen una encomiable y porfiada misión humanitaria de apoyo y denuncia– para que Patricia Ceballos pudiera ingresar a visitar a su esposo, Daniel Ceballos, que fue recientemente trasladado de la guarnición militar de Ramo Verde a un penal común en Guárico, uno de los más peligrosos del vecino país. Los exmandatarios lograron visitar, en cambio, al alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, quien está en prisión domiciliaria luego de ser operado de una hernia.

La situación del exalcalde de San Cristóbal es más que dramática porque, con el otro gran líder opositor encerrado, Leopoldo López, declaró una huelga de hambre hace una semana. Verlo rapado y con el traje amarillo de recluso común aumenta la humillación y, por supuesto, la indignación de los miles de personas que marcharon el sábado en varias ciudades para exigir lo mismo que ellos: que se defina la fecha de las próximas elecciones parlamentarias, que cesen la persecución y la censura y que sean liberados los presos políticos. Nada que sea descabellado.

En teoría, ellos levantarán su ayuno cuando el Consejo Nacional Electoral dé una fecha para esos comicios, pero no es claro si Tibisay Lucena, la muy alineada presidenta del CNE, no la ha fijado en espera de que un milagro o un vuelco providencial de los sondeos empiece a salvar a los candidatos chavistas de la hecatombe que, en apariencia, viene pegada al derrumbe de las condiciones de vida del venezolano del común y al desastroso manejo de las finanzas de uno de los países con mayores recursos energéticos del mundo. No hay decisiones que alivien el bolsillo de los ciudadanos, mientras la inflación y el desabastecimiento galopan.

Recuerda Quiroga que cuando fue detenido el difunto Hugo Chávez al intentar derrocar el gobierno de Carlos Andrés Pérez, en 1992, a él sí se le garantizaron sus derechos como prisionero, y pudo gozar de las visitas de amigos, familiares, abogados y correligionarios. Hasta entrevistas le dejaban conceder. Allí se forjó ese ‘animal político’ que fue indultado por el presidente Rafael Caldera para luego arrasar en casi todas las elecciones que enfrentó desde 1998.

Por todo esto, y ante el silencio de la región, hay que destacar la declaración que ayer dieron a conocer veintisiete exgobernantes de América Latina y España. En ella le piden a Maduro crear un “clima de diálogo” y respetar las “libertades y derechos fundamentales”, algo que hoy parece un sueño ingenuo y lejano, en un país al borde del colapso y sin soluciones a la vista.


El Tiempo
Editorial
Hambre de democracia
El Tiempo. Bogotá, 2 de junio de 2015

Carolina Jaimes Branger: Los "huelefritos"

Dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Y que esos gobiernos  permanecen hasta tanto no se aprendan las lecciones que como pueblo, debemos aprender. ¿Habremos aprendido la lección los venezolanos? No lo creo. Hay síntomas que revelan que estamos lejos de haber asimilado la lección.

Sesudos analistas nos han dicho hasta la saciedad que la República Civil se agotó porque tanto los partidos como las clases media y alta le dieron la espalda al pueblo. Por eso surgió el "mesías" reivindicador en la figura de Hugo Chávez. Si no hubiera sido Chávez, hubiera sido cualquier otro. Los procesos históricos son indetenibles.

En mi casa contaban la historia de unos amigos que hipotecaron su casa para pagar el matrimonio de su única hija. La niña se divorció a los ocho meses de casada y un par de años después la casa de sus padres fue rematada. ¿Por qué alguien que no tiene medios de fortuna, o como en el caso de los amigos de mi familia, que pasaban por una mala racha, empeñan una casa para celebrar una fiesta? "Huelefritos" los llamaba mi mamá. Y aquí hay miles de huelefritos.

Hace unos días me llamó una amiga consternada porque le subieron la cuota -ya alta- de la fiesta de graduación de bachiller de su hija. "Yo no tengo ese dinero", me dijo, "pero no quiero que mi hija se sienta mal". ¿Cuántas personas estarán en su misma situación? ¿Por qué hay que celebrarle la graduación de bachiller a un chamo (o a una chama, hablando en bolivariano) como si fuera la fiesta de celebración de un Premio Nobel? ¿Es que encima no se dan cuenta de que ser bachiller hoy en día es algo cercano a nada?...

La cosa es como una competencia a realazos entre colegios privados... Mejor dicho, entre los padres de los alumnos de ciertos colegios privados. Porque estoy segura que para los graduados sería mucho más divertido irse una semana a Margarita, o a Choroní, que ir para una fiesta una noche.

¿No se han dado cuenta que el país está pasando por una crisis terrible? ¿Cómo ven para el otro lado, como si nada estuviese sucediendo? ¡Para comprar la cesta básica se necesitan siete salarios mínimos! ¿Es que eso no los llama a la reflexión?

Por supuesto, cada quien tiene la libertad de gastarse su dinero como le parezca. Pero entonces no se quejen. Se merecen el gobierno que tenemos.

Carolina Jaimes Branger
Los "huelefritos"
El Universal. Caracas, 1 de junio de 2015