viernes, 13 de febrero de 2015

César Miguel Rondón: La lógica de Merentes

La noticia del día se la lleva Nelson Merentes, presidente del Banco Central de Venezuela, digamos que por segundo día consecutivo. Ayer, sin embargo, compartía la noticia con el general Rodolfo Marco Torres, ministro de Finanzas y vicepresidente para el Área Económica. Hoy la prensa le reseña en unas declaraciones dadas ya en solitario, donde quizá se sentía un poco más cómodo, sin la presión de la novedad en la rueda de prensa oficial, y pudo opinar de todo un poco. Acá, por ejemplo, se rescatan temas que pasaron por alto en la rueda de prensa original. Ya habíamos llamado la atención ayer sobre el caso de los estudiantes en el exterior. El Nacional reseña: “Merentes garantiza divisas para estudios de segundo nivel en el extranjero”. No precisó, sin embargo, qué tasa se le va aplicar a las remesas estudiantiles. Pero ya por lo menos reconocen que hay estudiantes en el extranjero que deben ser atendidos.
Pero lo fundamental de las declaraciones de Merentes tiene que ver con los límites. Panorama en Maracaibo: “Máximo de 2.000 dólares mensuales para las personas en el Simadi”. Es el mismo titular en el diario El Tiempo de Puerto La Cruz, y en nuestra página de Unión Radio donde se hace una precisión: “Particulares podrán adquirir 300 dólares diarios y 2.000 dólares mensuales en Simadi”.
Ahora, hay unos diarios como El Impulso de Barquisimeto, El Periodiquito de Maracay y Versión Final de Maracaibo que resaltan un detalle interesante de estas declaraciones de Merentes. Versión Final: “El Simadi es igual al mercado paralelo pero con limitaciones”. El Periodiquito: “El Simadi se acerca al dólar paralelo”. Recordemos, el dólar paralelo es el gran monstruo, el gran coco porque es el dólar que anda por la libre y es el verdadero referente de nuestra economía. Entonces, mientras Maduro dijo hace ya un año que iban a pulverizar ese dólar paralelo, sabemos muy bien que lo que terminó pulverizado fue nuestro pobre bolívar. En El Impulso precisan de esta manera: “Merentes: Serían muy parecidas las tasas del mercado legal y el paralelo”. El presidente del BCV señaló que “desde el punto de vista político en el país no se puede establecer un solo tipo de cambio, estamos sumergidos en una guerra donde los actores están actuando fuertemente”.
En un importante arrebato de honestidad el señor Merentes lo ha dicho: “Esto es un problema político no económico, tenemos que tener tres tipos de cambio”. Rafael Ramírez planteó un solo tipo de cambio, y ya sabemos dónde está ahora Ramírez. Merentes dice políticamente no podemos seguir a un solo tipo de cambio, tiene que haber tres, y la estrategia ya no es pulverizar el dólar paralelo, la estrategia ahora –quizá será por las cercanías de Carnavales– es mimetizarse con el dólar paralelo, ponerse el mismo vestido, disfrazarse. Y la apuesta que hace Merentes es: si usted va a tener un dólar muy semejante, uno ilegal y el otro legal, lo más lógico es que se vaya por el legal.
Señor Merentes, hace rato que la lógica no está funcionando mucho en el país. En todo caso, Merentes calcula que ese dólar Simadi podrá arrancar en 185 bolívares. ¡Qué esperanza!

César Miguel Rondón
La lógica de Merentes
El Nacional. Caracas, 13 de febrero de 2015

Rafael Poleo: Los chicos malos

Rafael Poleo
Los chicos malos
El Nuevo País. Caracas, 13 de febrero de 2015 (Blog Pedro Mogna)

miércoles, 11 de febrero de 2015

Leopoldo López, María Corina Machado, Antonio Ledezma: Acuerdo Nacional para la Transición

LLAMADO A LOS VENEZOLANOS A UN ACUERDO NACIONAL PARA LA TRANSICIÓN

El pueblo de Venezuela vive una de las circunstancias más difíciles de su historia, a la que ha sido llevado por un régimen que en los últimos dieciséis años aplicó un modelo fracasado y ha ejercido de manera impune la antidemocracia; un régimen ineficiente y corrupto que robó, regaló y despilfarró recursos públicos cuantiosos, con los cuales se hubiese podido impulsar el bienestar y el progreso de todos, en lugar de generar la ruina que hoy sufrimos. En fin, el desastre que vivimos responde al proyecto de una élite sin escrúpulos de no más de cien personas, que tomó por asalto al Estado para hacerlo totalitario, que se ha apoyado en grupos violentos y en un militarismo de cúpulas corruptas para controlar a la sociedad a través de la represión, que degradó las instituciones y que violentó todo ámbito de la sociedad hasta devastar la economía y dañar gravemente las bases de la paz. La precariedad y las tensiones que resultan de esta crisis y la insistencia del régimen en “profundizar” el modelo que la genera, pueden llevarnos en muy corto plazo a una emergencia humanitaria y han deslegitimado en extremo al gobierno. Es claro que el régimen no resolverá la crisis y que el gobierno de Maduro ya entró en fase terminal.
Nuestro llamado: construir un acuerdo para conducir la transición en paz
Es la obligación de todo demócrata ayudar a resolver la actual crisis, defender la libertad, evitar que el ya ineludible derrumbe del régimen desborde los cauces de la paz y la constitucionalidad y hacer que la transición, es decir, el paso del sistema superado a uno nuevo lleno de esperanza, se produzca de la mano de la mayoría de los venezolanos y nos lleve sin retrocesos a recuperar el espíritu y el orden democrático. Asumiendo ese compromiso hacemos un llamado, sin distingos políticos y trascendiendo las diferencias, para que pongamos en marcha, con la urgencia del caso, un Acuerdo Nacional para la Transición en el que esté representada la Unidad de todos los ciudadanos de Venezuela, a través de las visiones de los trabajadores, los jóvenes, los empresarios, los académicos, los políticos, los miembros de las iglesias y de la Fuerza Armada, en fin, de todos los sectores nacionales. Los consensos y compromisos del Acuerdo Nacional le darán solidez a las decisiones que deberán ser adoptadas para salir de la crisis en todos los ámbitos; para armonizar socialmente al país y para asegurar la estabilidad política en su paso por un proceso que experimentará riesgos, turbulencias y acechanzas de diverso orden. A tal fin, proponemos un programa basado en tres agendas de acciones concretas, el cual se ha alimentado de las contribuciones que han hecho en los últimos tiempos diversos grupos de valiosos venezolanos. Como instrumento del Acuerdo Nacional, el programa que invitamos a acompañar y enriquecer con las perspectivas de todos los sectores, servirá de guía para superar la crisis y comenzar la reconstrucción del país.
    1. Una agenda política-institucional dirigida a restituir las libertades conculcadas, la soberanía, la paz social y el Estado de Derecho:
- Restablecer la vigencia plena de las instituciones democráticas y los derechos humanos, liberar a los presos políticos, facilitar el inmediato retorno de los exiliados y solicitar del sistema judicial la apertura de los procesos a que haya lugar para el castigo de delitos graves cometidos al amparo del poder gubernamental; – Reponer el ejercicio efectivo de la libertad de expresión y del derecho ciudadano a informarse sobre la gestión del Estado y revertir totalmente las violaciones y arbitrariedades cometidas en estos ámbitos; – Rescatar la autonomía de los órganos del Poder Público, designar a sus directivos por las vías constitucionales y rehabilitar la pluralidad política y la soberanía del Estado nacional venezolano; – Restituir plenamente la descentralización, el ejercicio de los poderes regionales y locales y la participación ciudadana genuina que establecen la Constitución y las leyes; – Preparar y realizar elecciones presidenciales libres y absolutamente transparentes;
- Asegurar la lealtad y el apego de la Fuerza Armada Nacional a la Constitución y su desvinculación de toda injerencia extranjera y actividad político-partidista; y
- Abrir un proceso de despolarización política y de reconciliación nacional, que convoque e involucre activamente a toda la sociedad en la reconstrucción de las bases para la paz.
    1. Una agenda para atender la emergencia social y asegurar la atención eficaz a los sectores más vulnerables:
- Restablecer a cortísimo plazo el abastecimiento normal de alimentos y otros bienes de consumo esencial de las familias y los suministros de repuestos e insumos que impiden la operación de las cadenas de distribución; – Corregir las fallas de los servicios públicos fundamentales en todo el país, con especial prioridad en los de electricidad, agua, saneamiento, gas doméstico y transporte público; – Garantizar que sean cubiertas las necesidades de salud de todo el pueblo de Venezuela, atendiendo las fallas y deformaciones existentes en la gestión de la salud pública y los sistemas hospitalarios; resolver el desabastecimiento actual de medicinas, insumos y equipos médicos y suplir los déficits de personal de salud de distintos niveles; y – Enfrentar como prioridad de Estado la emergencia de seguridad ciudadana, desmantelar las redes criminales que proliferaron gracias a la impunidad y a la complicidad del régimen actual y abordar de manera integral el problema en sus facetas de prevención, acción policial, administración de justicia para eliminar la impunidad y elevación de la eficacia del sistema penitenciario.
    1. Una agenda económica enfocada en estabilizar la economía, recuperar el ingreso familiar y generar confianza en el país:
- Recuperar la capacidad operativa y elevar significativamente la producción de la industria petrolera, revisar los marcos legales y los acuerdos lesivos a la misma y designar una nueva directiva de PDVSA, honesta y con capacidades, para garantizar su funcionamiento eficiente al servicio del país; – Insertar nuevamente a Venezuela en los circuitos financieros internacionales y obtener de ellos los apoyos económicos necesarios para superar las dificultades del corto plazo; – Desacelerar el proceso inflacionario actual, asumir una política cambiaria que promueva la producción nacional y, en general, corregir los desequilibrios macroeconómicos generados por años de excesos y corruptelas; restablecer la autonomía del BCV; poner en vigor un sistema eficiente y transparente para la coordinación de las finanzas públicas y designar nuevas autoridades de los entes económicos del Estado, con base en las normas y en criterios de capacidad y méritos; – Llegar a acuerdos para la justa reparación de los daños a que hubiere lugar por expropiaciones arbitrarias; revisar el estado real de todas las empresas no petroleras que acabaron en manos estatales por la voracidad del régimen y decidir las formas de propiedad y gestión que ellas deban asumir para asegurar su recuperación productiva. – Desmontar la maraña de controles que ahoga a la economía y reconstruir las bases jurídicas y económicas que son necesarias para atraer la inversión productiva que garantice un crecimiento estable en el futuro. Venezuela será lo que los venezolanos hagamos de ella a través del cambio de rumbo que nosotros mismos decidamos.
Ese rumbo estará asegurado por los consensos y compromisos del Acuerdo Nacional para la Transición.
Caracas, 11 de Febrero de 2015
Antonio Ledezma                        Leopoldo López                    María Corina Machado