lunes, 2 de febrero de 2015

Eduardo Semtei: El monstruo de Ramo Verde

Como diría el filósofo Pedro Grullo, empecemos por el principio, quiero decir, qué se entiende por monstruo según la Real Academia de la Lengua Española. Veamos: monstruo. Del lat. Monstrum, con infl. de monstruoso. 1. m. Producción contra el orden regular de la naturaleza. Bueno este significado no parece apropiado, aunque debo reconocer que el orden regular de la naturaleza, en este caso política, es que la gente pueda protestar en paz, protegida y no amenazada por las autoridades, sin temor a represalias, lo natural es que no existan presos políticos y menos bajo el argumento insólito de que la fiscala descubrió el mensaje subliminal que escondían las palabras del monstruo. Pero nada, allí está pagando cana Leopoldo López.
2. m. Ser fantástico que causa espanto. Ummh. Se parece más todo este proceso bizarro  a esta conceptualización de la palabra. Por todo lo que hacen Maduro, Diosdado, la fiscal general, Pedro Carreño, Arreaza, el Llanero Solitario y Mandrake y los militares es obvio que se espantan cuando oyen su nombre o María Corina invoca su presencia. Se chorrean. Qué cosas no sufrirán los espantados ahora que no hay pañales. Parece fantástico que López pasó de ser un político venezolano de cierta importancia, a un símbolo internacional de lucha por la democracia, por la libertad, por la justicia. Lo visitan expresidentes, la ONU pide su libertad, Obama lo nombra, es debate en el Parlamento Europeo. En la OEA. Por allí también fumea. Mientras Maduro tiene que andar explicando por qué lo tiene preso, Leopoldo se remonta en otros continentes borrando de alguna manera la imagen, falsa, pero imagen al fin, de que el gobierno de Chávez/Maduro era respetuoso de los derechos humanos. Por allí salió el turco Tarek Saab a decir pendejadas y a abrir la bocota para rebuznar un poquito.
3. m. Cosa excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea. Está bien que los errores de Maduro, los abusos del gobierno hayan convertido a Leopoldo en una figura grande, pero que Maduro y sus compinches cada rato le recuerden al mundo la condición de líder conocido ampliamente más allá de nuestras fronteras es un error garrafal y hasta infantil. Que bufen a todos los vientos que el preso es extraordinario no parece para nada inteligente. De lo dicho hasta ahora se desprende que el gobierno considera a López como un gigante político, como  un monstruo que los espanta. Qué pena con el vecino.
4. m. Persona o cosa muy fea. Bueno hasta allá yo no llego. Si el presidente y sus panas burdas ven a Leopoldo muy feo son cosas muy íntimas y particulares. Yo no opino de gustos ni colores, tal como lo hacen los autores.
5. m. Persona cruel y perversa. Anjá. Coincido. Leopoldo ha sido cruel y despiadado con las trampas de la fiscal y de la juez que lo tienen reducido a la cárcel. Los ha expuesto a la crítica pública. Los ha desnudado en sus intenciones represivas, en sus mascaradas retaliativas, en sus propósitos de venganza, en sus maniobras, emboscadas y violaciones del ordenamiento jurídico.
6. m. Coloq. Persona de extraordinarias cualidades para desempeñar una actividad determinada. Aquí sí se montó la gata en la batea y el zorro se comió las gallinas. Maduro diciendo urbi et orbi que Leopoldo es extraordinario, habrase visto, Señor de todos los Cielos. Que López es superior. Pero Virgen Santísima qué clase de crítica es esa del gobierno contra López. Para mí, no se para ti, como decía el finado Joselo, allí hay como una jaladita de bola, muy disimulada, pero jaladita al fin. Solo Freddy Guevara se atreve a decir que López es el Galáctico de la Oposición y no existe ser superior, salvo como pueden evidenciar mis lectores que el gobierno piense lo mismo.
7. m. Versos sin sentido que el maestro compositor escribe para indicar al libretista dónde ha de colocar el acento en los cantables. Como dicen las encuestas No Aplica.
Espero que en las próximas alocuciones presidenciales omitan la palabra monstruo, que no se les ocurra más, salvo que, como empiezo a sospechar,  haya un acuerdo secreto y vergonzoso entre Maduro, López y Diosdado para que López sea cada vez más grande, más monstruoso. Por ahora me siento a esperar lo que pueda pasar, pero de que López sigue creciendo como líder, no hay dudas.
 
 
Eduardo Semtei
El monstruo de Ramo Verde
El Nacional. caracas, 2 de febrero de 2015

Carolina Jaimes Branger: Teoría de Colas a la venezolana

En 1909, el matemático danés Agner Krarup Erlang publicó el primer trabajo sobre Teoría de Colas para la Copenhagen Telephone Exchange. El estudio era para mejorar el sistema de llamadas y evitar los congestionamientos de las líneas. En ingeniería, en particular en la investigación de operaciones, la Teoría de Colas se usa para optimizar su funcionamiento. En otras palabras, para que la gente espere en cola el menor tiempo posible.

Pero las colas en Venezuela son imprevisibles e inmedibles. Primero, porque nosotros jamás hicimos cola para nada. Si acaso para ver "Tiburón" en 1975 y fue algo tan rocambolesco y tan ajeno a nosotros, que casi todos los días salía en el periódico una foto o una reseña de la gente haciendo fila...

Segundo, porque nuestra idiosincrasia -por más que deteste reconocerlo- es de no hacer cola. Hasta un comercial de una famosa bebida hizo una apología de la "viveza criolla" representando a un tipo que se coleaba. Aquí la gente se colea de muchas maneras: o se hacen los tontos, caminan con la boca abierta viendo para arriba y al llegar al principio de la línea ¡zas!, se meten como si nada. O llegan diciendo "solo voy a hacer una pregunta" y terminan comprando primero que todos los demás. O buscan a un amigo que les dé cola "es que nosotros vinimos juntos, pero yo fui a parar el carro". Y los más descarados se meten a lo macho y ya.

Por esto la Teoría de Colas muere en una cola venezolana. El jueves pasado pasé por la puerta de un supermercado y había una larguísima. Le pregunté por curiosidad a una señora que qué estaban vendiendo y me dijo que no sabía y que "nadie había sido capaz de decirle qué iban a traer". ¡Pero ella estaba haciendo cola para comprar algo que no sabía qué era! Me pareció tan exagerado que me puse a preguntar y en efecto, ninguno de mis encuestados -que fue casi la cola completa- sabía para qué estaba haciendo cola. Solo en Venezuela.

Hace un año la gente cordializaba en las colas, y en diciembre de 2013 hasta bailaba gaitas si en el local comercial había música. Hoy no. Hoy hay agresividad y rabia, impaciencia y desazón. Nadie puede pasar diez o más horas de colas a la semana. Menos un pueblo acostumbrado a lo contrario. Las colas son como ollas de presión mal cerradas, que cuando estallan dejan vuelto añicos todo a su alrededor.

@cjaimesb

Carolina Jaimes Branger
Teoría de Colas a la venezolana
El Universal. Caracas, 2 de febrero de 2015

Tamara Suju Roa: La Tumba

Muchos tendrán ya conocimiento por la denuncias que se han hecho en los últimos meses, de la existencia de una prisión del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en el sótano 5, de su sede de la Plaza Venezuela en Caracas y que ha sido “acondicionado” para recluir a presos políticos, es decir, personas consideradas peligrosas para el gobierno nacional. Es la cárcel conocida como “La Tumba”.
Cuando hace unos años detuvieron a Julio Rivas y lo llevaron a la sede de la Brigada de Acciones Especiales (BAE), grupo de ataque del CICPC ubicado en Caracas, en un edificio sin terminar que se encuentra en San Agustín, recuerdo que bajé a un segundo sótano, donde todo estaba recién pintado de blanco, el piso era de cemento blanco, y las celdas eran mínimas. La sensación de estar encerrada en ese sótano, rodeada de policías y comisarios del BAE, armados hasta los dientes con sus imponentes uniformes en una sala llena de cámaras, sabiendo que sólo uno de mis colegas tenia conocimiento de que yo había ido a la boca del lobo a buscar al muchacho, fue terrible. No puedo negar que sentí un vacío en el estómago. Debo decirles, que todo eso se me pasó cuando Julio Rivas compensó con su sonrisa al verme, mi angustiante sensación de vulnerabilidad.
Quiero, estimados lectores, que por un momento se imaginen a “La Tumba”, con toda la historia que sobre torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes tienen en su haber algunos funcionarios del Sebin. Imaginen que bajan 5 pisos por unas escaleras, rodeados de hombres de uniforme negro, armados. ¿Ha estado usted en un sótano 5 de algún estacionamiento? ¿No ha sentido una sensación de ahogo, de claustrofobia por estar demasiado por debajo de la superficie? En La Tumba, 5 pisos por debajo de la superficie, no hay sonidos, no hay ventanas, no hay luz ni aire natural. Solo se escucha el paso del metro, encima de la cabeza. Al llegar al lugar, se encuentra usted con siete celdas 2×3 que están ubicadas de forma continua, una después de la otra, por lo que los detenidos no pueden verse. Piso y paredes blancas, rejas grises, con una apertura por donde les meten la comida. Cama de cemento blanco, mesa de cemento blanco. Los detenidos pasan las 24 horas del día encerrados en ese 2×3, vigilados por cámaras y micrófonos. Sólo estiran las piernas cuando tocan un timbre interno para ir al baño, y hay veces en que no los sacan, por lo que tienen un pote previsto para esa emergencia. No hay otro color. Sólo blanco y gris. No hay sonido, sólo sus voces, no hay ni sol, ni luna, ni tiempo, porque no tienen reloj, por lo que no tienen noción de la hora, y no se saben si realmente es de día o es de noche.
Gerardo Carrero, Lorent Saleh y Gabriel Valles permanecen desde hace cinco meses en “La Tumba”. Sus familias y abogados denunciaron en el primer mes de reclusión que los jóvenes ni siquiera podían dormir porque la luz blanca permanecía prendida las 24 horas del día, y el aire acondicionado estaba a propósito prendido a muy baja temperatura, como la cava de un frigorífico. Hoy, saben que es de noche cuando les apagan la luz, pero el aire acondicionado funge como mecanismo de tortura, es decir, cuando quieren castigarlos, se lo ponen bien frío. Comen en el piso, sentados en el pequeño espacio que queda entre la cama y la reja. Visten uniforme kaki, y sólo pueden usar su ropa en la hora de visita. Sólo tienen permitido que los vean dos personas cuyos nombres ellos dieron cuando llegaron allí. Al principio, no les permitieron la visita de los abogados por más de un mes. Todos han estado enfermos. Diarreas, vómitos, fiebre alta, y alucinaciones. Un médico del Sebin les receta algún medicamento que ingieren con temor.
El aislamiento de estos jóvenes, día por día mes por mes, termina siendo desquiciante. Sólo los han sacado al sol tres veces en cinco meses por una hora. Todos están muy pálidos, obviamente, además las secuelas que deja la falta de vitamina D. Se les permiten libros, aprobados por los custodios, pero no tienen acceso a prensa, ni a noticias de ningún tipo. Fiscales del Ministerio Público, según denuncias hechas por sus abogados, han visitado en horas nocturnas a Saleh, invitándolo a que declare en contra de otros venezolanos y así otorgarle algún beneficio, cosa a la que se ha negado rotundamente. El sonido de las botas militares de los carceleros, el ruido ensordecedor de las rejas que se multiplica por mil en un sótano 5, queda grabado en la memoria, y llega a ser tan agudo el recuerdo, que en historias contadas por otros presos en situaciones parecidas, han dicho que nunca se olvidan.
El aislamiento, el silencio, la falta de luz y aire natural, la pérdida de la noción del tiempo, el frío, las enfermedades mal curadas que se repiten, el amedrentamiento y la amenaza constante, las presiones descaradas e injustas, la falta de información de lo que está pasando en el exterior, hacen que “La Tumba” sea hoy la nueva Rotunda del siglo XXI. Este gobierno se jacta de estar en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y en el Consejo de Seguridad, además de andar pregonando que es ejemplo de respeto de los Derechos Humanos. El gobierno venezolano desconoce las reglas mínimas internacionales sobre el tratamiento de los reclusos.

Tamara Suju Roa
La Tumba
La Razón., Caracas, 1 de febrero de 2015