Este título es una exageración, sin contar que las estatuas se levantan a los muertos y Aveledo está bien vivo y no desaparecerá de la vida pública, pero ahora quizá muchos comprendan su labor en la oposición, entiendan que su misión no era encabezar un movimiento político, porque la Mesa de la Unidad no era un partido político, pero en un momento en que los partidos se miraban con la tradicional desconfianza, Aveledo fue decisivo para lograr la unidad. Ahora esa unidad se ha roto pero probablemente se reconstituirá al acercarnos a las elecciones.
Aveledo no aspiraba a presidente de la república, ni siquiera a presidir la oposición. Fue un coordinador, un relacionista amable al que los hechos lo obligaron a un protagonismo mayor y lo convirtieron en el enemigo de quienes en realidad querían socavar la MUD, cosa que desgraciadamente han logrado en parte. Ahora se verá lo difícil que será buscarle un sustituto, alguien que este cercano al mundo político y que al mismo tiempo no despierte desconfianza. Se habla de un independiente en el país donde los in dependientes nunca han sido verdaderos independientes, o de volver rotativo el cargo.
En el país un sector de clase media vehemente e importante quiera librarse de esta pesadilla de la noche a la mañana, está dispuesto a seguir al que le proponga cualquier salida mágica como ocurrió a comienzos del año, a los pocos días de que el gobierno había ganado unas elecciones. Ese sector no quiso aguardar a que los efectos del fracaso económico hubiera debilitado a Nicolás Maduro y su popularidad hubiera caído como ha ocurrido en estas semanas, porque tan pronto 70% o 80% rechace este gobierno la salida estará cerca pero mientras el chavismo conserva cierta popularidad no es posible sacarlo del poder.
Fausto Masó
Una estatua para Aveledo
El Nacional. Caracas, 2 de julio de 2014
El gobierno llega al llegadero, casos como el de Sidor no tiene arreglo. Los mismos trabajadores que precipitaron su estatización ahora se quejan del gobierno, sin atreverse a decir que Hugo Chávez es el verdadero culpable de este desastre que ha heredado Maduro. Los trabajadores de Cemex exigen 150% de aumento de sueldos, con una inflación cercana a 70% anual son justas estas peticiones, pero impagables. Es el momento de dar soluciones, plantear que solo empresas privadas exitosas, un control real de la inflación, les garantiza a los trabajadores un buen nivel de vida. La oposición no se atreve a decir esta verdad y el gobierno se encuentra atrapado, porque prefiere preservar el legado de Chávez. A Nicolás Maduro solo lo ayuda una oposición descabezada.
Ramírez no aplicará ningún programa de reforma económica, solo quieren aumentar el precio de la gasolina y las tarifas de los servicios pero rechazan disminuir los gastos oficiales, la emisión monstruosa de bolívar. Maduro apuesta a conseguir dólares en el extranjero, no cambiará en lo fundamental el modelo económico, no se atreverá a librarse del fardo de las empresas estatizadas. Maduro está atrapado, pero nosotros también. Esa es la desgracia. El congreso del PSUV fue una farsa. No tiene mucho de que alegrarse Maduro porque los conflictos sociales siguen en aumento y nadie invertirá un bolívar en el país.
En medio de ese panorama desolador Aveledo hizo una labor unitaria que no fue reconocida. Al contrario, lo insultaban por las redes sociales diciéndoles las mayores infamias, hasta que se cansó y renunció.
sábado, 2 de agosto de 2014
Miguel Ángel Santos: Vida y aventuras del desfalco del FONDEN
Hoy llegaron a su fin mis doce años como columnista de @ElUniversal .
— Miguel Angel Santos (@miguelsantos12) julio 30, 2014
La nota por la que me vetaron en El Universal tras 12 años es un reporte detallado de @brianpablo10 sobre estafa $100.000 millones en FONDEN
— Miguel Angel Santos (@miguelsantos12) julio 30, 2014
Me llama ahora alguien cercano a nuevos dueños de El Universal: "Para que te pusiste a tuitear eso, esto se podía arreglar". ¡Sinvergüenzas!
— Miguel Angel Santos (@miguelsantos12) julio 31, 2014
La idea del gobierno con la compra de El Universal y el poner a Abreu Anselmi ahí no es tanto chavetizarlo, sino sacar de ahí a la oposición
— Miguel Angel Santos (@miguelsantos12) julio 31, 2014
Este artículo debería salir hoy publicado en El Universal, pero por alguna razón (de esas que antes no ocurrían y ahora sí ocurren) no ha sido incluido dentro de la edición web de El Universal EUD. Ya, ya, hubo fallas técnicas, disculpas, etcetera. Llaman la atención que algunos, cada vez más más pocos, sigan empeñándose en mantener las formas y en hacer las cosas de a poco, como si no fuésemos a darnos cuenta.
Ahora que el gobierno ha prometido repatriar (esa es la expresión más adecuada) los dólares que aún existan en FONDEN y Fondo Chino para “fortalecer las reservas internacionales”, se me ha venido a la mente una anécdota de la campaña electoral 2012. Corría el mes de Junio de ese año cuando recibimos en el comando de Henrique Capriles una llamada de un tal Brian Ellsworth, un periodista freelance que había escrito un reporte para Reuters sobre el FONDEN.
Nos encontramos muy temprano en un café de Altamira. Según me contó, el y una periodista venezolana, Eyanir Chinea (no sé si me dijo entonces que eran pareja, o si yo he ido construyendo ese puente en mi memoria), se habían dado a la tarea de recoger y analizar todos los informes, menciones en Aló Presidente, presentaciones de reuniones del gobierno con banqueros de inversión, etc., relativas a FONDEN. Como resultado de esa minuciosa investigación, habían producido un documento para Reuters y querían ponérnoslo a la orden. Teniendo en cuenta que el fondo que ya para entonces había recibido más de cien billones de dólares no tenía (ni tiene) mecanismos formales de rendición de cuentas, el reportaje era la mejor aproximación posible, profuso en detalles, citas de documentos oficiales, y evidencia visual, a aquél hueco negro.
Brian pensaba, con toda razón, que había dado con su propia versión de Watergate. Brian y Eyanir se habían dado a la tarea de visitar los lugares que documentos y alocuciones oficiales mencionaban como receptores de dinero del FONDEN para evaluar el estado de las obras. Fue así como dieron con aquél cementerio de primeras piedras, que en el mejor de los casos no pasaban de un conjunto de cabillas y una obra mínima probablemente necesaria para solicitar segundos y terceros desembolsos. Allí está SERLACA, un consorcio de aluminio que había recibido 60 millones de dólares de FONDEN y otros 90 del Fondo Chino. Para finales de 2011 no pasaba de ser laminadora de aluminio abandonada, tras pasar 18 meses paralizada. Estaba también una supuesta fábrica de fertilizantes en Puerto Nutrias, que había pasado tanto tiempo abandonada que cuando Brian estuvo allí los lugareños debieron luchar a punta de machete contra la maleza para poder dar con la “piedra fundacional”. PULPACA, una procesadora de pulpa de papel a la que se habían destinado 530 millones de dólares en 2010 y de la que dos años después apenas había una valla frente a un terreno baldío con una foto de Chávez sonriente, risueño, indicando que ya se habían invertido 43 millones de dólares en “limpiar el terreno y construir dos galpones”. Y así sucesivamente.
Además de los innumerables desfalcos a nivel nacional, también habían dado con documentos oficiales que mencionaban desarrollos similares (probablemente con el mismo grado de expoliación) en otras latitudes. Sólo hasta 2010, el FONDEN presumía de financiar “iniciativas con el gobierno de la hermana República de Cuba” por 6.100 millones de dólares. Ese año, también se registraron 9 millones de dólares en casas prefabricadas en Guatemala, Bolivia, Cuba y Nicaragua; además de la compra de un edificio para uso diplomático por 46 millones de dólares. Por diseño, ninguna de esas operaciones fue discutida en la Asamblea Nacional, y sobre ninguna de ellas existe un resumen de cuentas o ejecución, ni evaluación alguna o inventario. La última vez que se reportó cuántos fondos se habían desviado a FONDEN (abril 2014) la cifra ya superaba los 116.000 millones de dólares.
Adicionalmente, desde FONDEN se cancelaban muchos gastos en bolívares. Los dólares se traían a la tasa oficial, pero no pasaban por el BCV. En el camino, alguien los vendía en el paralelo y se quedaba, según el caso, con el 60%-80% de los fondos. Según los asesores de la campaña, y no tengo elementos para juzgarlos, aquél tema no sería capaz de prender en la opinión pública. La corrupción no era una prioridad para la gente, les daba más o menos lo mismo que robaran, siempre en cuando se les resolvieran – o si diese la apariencia de resolver – algunos de sus problemas más urgentes.
Fue así como aquél documento cayó en el olvido, tras apenas alguna que otra mención en las concentraciones de la campaña, en donde se hacía alusión a la promesa no cumplida, pero no se caía en el hecho más grave: el dinero sí había sido erogado. Los mismos que diseñaron y ejecutaron ese enorme desfalco, sin duda entre los más grandes en la historia de América Latina (y mire que tiene competencia), nos prometen ahora sacarnos de él. Esta por verse. Habría que ver también si la cantidad de dólares que traigan, sobre la que en cualquier caso no cabría ser muy optimista, se la van a “vender” al BCV a cambio de bolívares frescos. Sería un descaro colosal, toda vez que cuando salieron del BCV hacia el FONDEN no tuvieron contrapartida alguna, y peor aún, se registraron como un préstamo en los balances del ente emisor.
@miguelsantos12
Miguel Ángel Santos
Vida y aventuras del desfalco del FONDEN
Blog de Miguel Ángel Santos. Caracas, 30 de julio de 2014
Fernando Egaña: La gasolina de la “revolución”
Para una hegemonía que se ha acostumbrado a no debatir sincera y públicamente nada con nadie, resulta interesante el que Maduro, su principal vocero, “llame a un debate nacional” sobre el aumento del precio de la gasolina. Cuando Maduro habla de “debate nacional”, no tiene en mente lo que es un debate nacional en esta materia, o una deliberación amplia con sectores concernidos para definir una iniciativa de política pública. Nada que ver. Para él lo de “debate nacional” es el pretexto para no seguir postergando el aumento de los combustibles, al parecer exigencia imperativa de los chinos, del FMI, de los rusos, de los nuevos asesores de parla francesa y, quizá, hasta de los patronos cubanos, también interesados en los caudales del aumento…
Pero lo interesante, insisto, es que se sientan forzados a decorar la medida con las supuestas resultas de un “debate nacional”. Tiene que estar la situación económica en un nivel de ahorcamiento, para que esta hegemonía tan arrogante se arriesgue en el candente tema de la gasolina, evadido siempre por el predecesor con las sinrazones típicas de la demagogia y la irresponsabilidad. Pero el desastre general de la economía es tan profundo y extendido que al sucesor se le cierran las salidas. Pierde fuerza de manera continua, y todos los arranques fallan o sencillamente se cancelan. En otras palabras, es la hegemonía misma, o la satrapía roja mal llamada “revolución”, la que se está quedando sin gasolina…
Y ello por distintos motivos. El más notorio es que la hegemonía se quedó sin su hegemón. Un combustible muy persuasivo para que lo bueno pareciera malo y lo malo, bueno. Su capacidad de hacerse entender era de reconocida eficacia, y sus destrezas en los dominios de la comunicación de masas –de la manipulación de masas—también lo era. El sucesor carece de esos recursos personales y políticos, y por lo tanto se le hace mucho más difícil taparear la gravísima realidad económico-social, además de la política. Y ni hablar de la cuestión de poder, establecida verticalmente con el predecesor, y luego fragmentada horizontalmente con Maduro, Cabello, la familia Chávez, el Psuv, los militares, Ramírez, los correspondientes clanes, los Giordani y pare usted de contar.
Pero hay otra gasolina que viene decayendo, y es la gasolina del aumento consecutivo de los altos precios del petróleo. La bonanza petrolera del siglo XXI no sólo ha sido prolongada sino que fue in crescendo –con algunas temporadas de reflujo, más bien breves--, hasta que se estabilizó alrededor de 100 dólares el barril. Este siegue siendo un gran precio en términos históricos, pero no está subiendo. No hay, pues, más ingresos petroleros para Venezuela sino menos, porque la producción está paralizada, el suministro chino es un misterio comercial, la “cooperación” regional es cuasi-gratuita, y bueno Pdvsa es una centrifuga de corrupción que tiene la posibilidad de tragarse a la “revolución”. Entonces, si los ingresos petroleros en vez de aumentar año a año, disminuyen, la situación del “socialismo bolivarista” se hace insostenible.
Más todavía, si todas las facturas acumuladas a lo largo de estos lustros, se presentan por taquilla y trancan la economía. Las facturas de la astronómica deuda externa, del delirante gasto público, de la depredación de las empresas estatales, de la paulatina destrucción de la actividad productiva, del auge avasallante de la corrupción roja y, en fin, de todo el innumerable elenco de desmanes, atropellos y locuras, que han generado una espiral de distorsiones que más bien se asemeja a un huracán que puede terminar de llevarse a todo por delante, dejando al país en una devastadora crisis humanitaria.
Todos estos factores explican que la gasolina de la “revolución” esté disminuyendo en cantidad y se esté deteriorando en calidad –calidad, en el sentido de promover el continuismo. Lo del aumento del precio de los combustibles es un efecto de ello. No es un mero problema de políticas públicas. Es que la hegemonía tiene que ser superada para que Venezuela pueda levantarse.
flegana@gmail.com
Fernando Egaña
La gasolina de la “revolución”
El Nacional. Caracas, 2 de agosto de 2014
Pero lo interesante, insisto, es que se sientan forzados a decorar la medida con las supuestas resultas de un “debate nacional”. Tiene que estar la situación económica en un nivel de ahorcamiento, para que esta hegemonía tan arrogante se arriesgue en el candente tema de la gasolina, evadido siempre por el predecesor con las sinrazones típicas de la demagogia y la irresponsabilidad. Pero el desastre general de la economía es tan profundo y extendido que al sucesor se le cierran las salidas. Pierde fuerza de manera continua, y todos los arranques fallan o sencillamente se cancelan. En otras palabras, es la hegemonía misma, o la satrapía roja mal llamada “revolución”, la que se está quedando sin gasolina…
Y ello por distintos motivos. El más notorio es que la hegemonía se quedó sin su hegemón. Un combustible muy persuasivo para que lo bueno pareciera malo y lo malo, bueno. Su capacidad de hacerse entender era de reconocida eficacia, y sus destrezas en los dominios de la comunicación de masas –de la manipulación de masas—también lo era. El sucesor carece de esos recursos personales y políticos, y por lo tanto se le hace mucho más difícil taparear la gravísima realidad económico-social, además de la política. Y ni hablar de la cuestión de poder, establecida verticalmente con el predecesor, y luego fragmentada horizontalmente con Maduro, Cabello, la familia Chávez, el Psuv, los militares, Ramírez, los correspondientes clanes, los Giordani y pare usted de contar.
Pero hay otra gasolina que viene decayendo, y es la gasolina del aumento consecutivo de los altos precios del petróleo. La bonanza petrolera del siglo XXI no sólo ha sido prolongada sino que fue in crescendo –con algunas temporadas de reflujo, más bien breves--, hasta que se estabilizó alrededor de 100 dólares el barril. Este siegue siendo un gran precio en términos históricos, pero no está subiendo. No hay, pues, más ingresos petroleros para Venezuela sino menos, porque la producción está paralizada, el suministro chino es un misterio comercial, la “cooperación” regional es cuasi-gratuita, y bueno Pdvsa es una centrifuga de corrupción que tiene la posibilidad de tragarse a la “revolución”. Entonces, si los ingresos petroleros en vez de aumentar año a año, disminuyen, la situación del “socialismo bolivarista” se hace insostenible.
Más todavía, si todas las facturas acumuladas a lo largo de estos lustros, se presentan por taquilla y trancan la economía. Las facturas de la astronómica deuda externa, del delirante gasto público, de la depredación de las empresas estatales, de la paulatina destrucción de la actividad productiva, del auge avasallante de la corrupción roja y, en fin, de todo el innumerable elenco de desmanes, atropellos y locuras, que han generado una espiral de distorsiones que más bien se asemeja a un huracán que puede terminar de llevarse a todo por delante, dejando al país en una devastadora crisis humanitaria.
Todos estos factores explican que la gasolina de la “revolución” esté disminuyendo en cantidad y se esté deteriorando en calidad –calidad, en el sentido de promover el continuismo. Lo del aumento del precio de los combustibles es un efecto de ello. No es un mero problema de políticas públicas. Es que la hegemonía tiene que ser superada para que Venezuela pueda levantarse.
flegana@gmail.com
Fernando Egaña
La gasolina de la “revolución”
El Nacional. Caracas, 2 de agosto de 2014
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