domingo, 29 de junio de 2014

Luis Ugalde s.j. Los sueños sueños son

El mal gobierno es de Maduro, pero el mal modelo político es de Chávez. Hace falta un nuevo gobierno decidido a salir de este desastroso modelo político, antes de que se hunda el país. Operación urgente y riesgosa. Maduro se quemó con la fórmula cubana-dictatorial y perdió la oportunidad. Nada ayudan la creciente represión y  la invasión militar de la Asamblea Nacional, del Banco Central, de una docena de gobernaciones y de decenas de institutos y ministerios, ni la multiplicación de intrascendentes enroques ministeriales. La causa del fracaso no está en ninguna conspiración, ni magnicidio, sino en  el modelo político dictatorial. 

Sacaron a Giordani y pueden cambiar a Maduro con la fórmula Emparan: no me quieren, pues "yo tampoco quiero mando". Este primer cambio no vendrá de la oposición, sino del instinto de conservación, viveza y de cierta sensatez, de aquellos del gobierno decididos a cambiar el reaccionario modelo cubano por el "revolucionario" brasileño o uruguayo, para decirlo de alguna manera. Un nuevo gobierno para evitar el estallido, desmontar ilusiones y emprender la difícil recuperación económica y social, que arranque con inequívocas señales de cambio y garantías constitucionales nacionales e internacionales. Luego vendrán otros gobiernos con cambios más amplios pactados para llegar a encauzar democráticamente el país. El nuevo gobierno chavista arrancará aplausos de muchos, resistencia de algunos "revolucionarios" y callado beneplácito de otros, por las medidas de libertad para todos los estudiantes, alcaldes y demás presos políticos y despenalización de la oposición.

Más difícil será enfrentar la carestía, improductividad, inflación y empobrecimiento, con decidida apertura de negociaciones que conduzcan a la superación de la terrible crisis socioeconómica (todavía creciente) y al rescate pleno de la democracia, con fortalecimiento de las banderas sociales y programas efectivos que sustituyan a mentiras oficiales sobre la superación de la pobreza. Combate frontal de la ineficiencia, corrupción e incompetencia gubernamentales, que son monumentales y transformación del pobrísimo nivel de gestión pública, entendiendo que lo público no es sinónimo de estatal y estimulando y exigiendo más la dimensión pública de toda la sociedad. Rescate de la democracia con la separación de poderes públicos y selección democrático-constitucional para los cargos, eliminando la criminalización de la oposición y el uso del poder judicial para perseguir a los opositores y absolver a los amigos. Combate integral contra la violencia y la inseguridad y  cultivo del reencuentro nacional.

La oposición tiene que bajarse de la nube que remite el cambio para 2019 y también de los voluntarismos inmediatistas. Con su presión vendrán elecciones adelantadas, pero antes hay que conquistar un CNE nuevo, constitucional y creíble. Urge una oposición actualizada sincerada con la realidad a julio 2014, unida con el sufrimiento del país con la única obsesión de recuperar la democracia, con justicia social y productividad. No merecen gobernar quienes no son capaces de tomar en serio las necesidades de la inmensa mayoría. Alternativa democrática unida, sin equívocos, dejando de lado las aspiraciones enanas de sus parcialidades; que ahora no se mete en gobiernos de transición, pero los exige y valora los pasos del gobierno para desmontar el disparate suicida del modelo.

Es la hora del pragmatismo en los pasos para salvar al país. La transición española requirió que un falangista de toda la vida (Adolfo Suárez) se diera la mano con el comunista que hizo la guerra (Santiago Carrillo) y que ambos tuvieron el valor de aceptar ser tachados de traidores por los suyos. La democracia venció pacíficamente a Pinochet con apoyo de militares aliados del dictador que apostaron a la transición. En Venezuela no habrá cambio democrático sin apoyo militar, pero la nación no va a aceptar pasar de un militarismo con envoltorio democrático a otro más descarado.

Conclusión: Éstos son sueños y, como dice el poeta, los sueños  sueños son. Pero hay diversas clases de sueños: unos son fugas ilusas, otros, premoniciones y otros - como el de Martin Luther King (I Have a Dream)- se convierten en una formidable fuerza interior que moviliza a millones para superar exclusiones y lograr esperanzas. Escoja usted.




Luis Ugalde s.j.
Los sueños sueños son
El Universal. Caracas, 29 de junio de 2014

Carlos Raúl Hernández: ¿Fracasará Venezuela?

No hay seguridad ciudadana y la criminalidad se apodera crecientemente de las calles

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Hay que alertar incansablemente sobre la posibilidad de que Venezuela se coloque en el camino de ser un Estado fallido o Estado fracasado, desestructurado, colapsado. Que se acelere el actual proceso de entropía, se desplome, y enfrente tendencias a la desintegración en medio de terribles penurias, como consecuencia de la incapacidad del poder para cumplir con sus responsabilidades elementales. Según la ONU, ya Venezuela está entre los diez peores países del mundo. Es un concepto de Robert Rotberg, para definir países que no pueden cumplir con las tareas primarias de sobrevivencia entre las naciones. Un grupo considerable de sociólogos lo asume, le dio amplio desarrollo, coinciden en las características que lo determinan y en que debe tenerse cuidado en diferenciar entre los que ya lo son y los que van por el camino. Yugoslavia y Checoslovaquia, sucumbieron como naciones.

Sudán bajo el gobierno revolucionario de Al-Bashir dictador desde 1989, vivió dos guerras civiles hasta que se dividió en 2011. Nigeria amenaza con serlo próximamente, igual que Irak, Yemen, Afganistán, Zimbabwe, Etiopía, Burundi y otros. Uno de los elementos esenciales de la definición es el final del Estado, la incapacidad para garantizar estabilidad, seguridad pública e invulnerabilidad de las fronteras. Las policías se convierten en peligrosas bandas hamponiles con fuero legal. Susan Woodward analiza factores para reconocer los países que se encaminan por esa terrible ruta. La primera es que pierde progresivamente la condición de monopolista legítimo de la fuerza. El gobierno comparte en los hechos esa condición con mafias o pandillas delincuenciales, grupos guerrilleros, paramilitares -"colectivos"-, o el narcotráfico, cosas que ocurren en Venezuela, donde tampoco controla las cárceles, en manos de pranes. México y Colombia estuvieron cerca de serlo, y Calderón y Uribe lo revirtieron.

Gobiernan los "colectivos"

No hay seguridad ciudadana y la criminalidad se apodera sistemática y crecientemente de las calles, en manos de gangs, con tendencia geométrica al crecimiento de la delincuencia. Aumenta la cantidad de efectivos asesinados por el hampa para coger sus armas de reglamento, el uso de la fuerza pública para reprimir protestas civiles, el asesinato policial y la práctica de la tortura. Pese a tener gobiernos autoritarios, -todos los fallidos lo son-, son incapaces para enfrentar cualquier problema de la ciudadanía y para custodiar las fronteras, por donde cunde el comercio de personas por grupos armados. Con el tiempo desaparecen los servicios que el Estado debe brindar. En África ocurrió que los alimentos que enviaban las Naciones Unidas para paliar la escasez, llegaban a manos de Señores de la Guerra, grupos revolucionarios que los comercializaban para enriquecerse y adquirir armas ultramodernas.

Las redes de distribución comercial de bienes (alimentos, medicinas) desaparecen y surgen desabastecimiento, epidemias, hambrunas, en medio de problemas económicos extremos. El Estado de Derecho no existe y los poderes judicial y legislativo están en manos de la banda gubernamental y fuerzas armadas temibles y corruptas, infraestructura moderna en destrucción, una entropía creciente conduce a desintegrarlos. Los gobiernos se hacen progresivamente irresponsables con sus compromisos internacionales y deudas contraídas, pero al mismo tiempo los jerarcas poseen grandes cuentas en los paraísos fiscales. La eclosión de los Estados fallidos surgió con fuerza en África.

África destruida por el socialismo

Luego de la descolonización se entronizaron dictaduras revolucionarias cuyo propósito fue la ruptura con Occidente y la negación del bagaje civilizacional que las potencias dejaron, tanto en instituciones como infraestructura de servicios públicos. Fue el resultado directo del llamado socialismo africano, que se regó como lluvia en el continente negro. Los expertos acuñaron la categoría de nation-building, como el sistema de políticas necesarias para emprender la reconstrucción, una vez que las naciones se libran de las influencias nefastas que las condujeron a esa situación. En el marco de la Comisión para la Reconstrucción de la Paz creada por la ONU, se plantea como estrategia la reforma del Estado, la edificación de las funciones institucionales, modernas y democráticas. Fukuyama sostiene que sin una maquinaria de Estado con funciones constructivas y transparentes que liderice un esfuerzo nacional, los países no se recuperan.

En su libro La construcción del Estado (2005) afirma que una vez definidas sus áreas y sin invadir las de la sociedad, el proyecto nacional debe concentrarse en desarrollar ambos polos de la ecuación: Estado y sociedad. Y alerta que reinstalar la democracia, el libre juego de partidos, la libertad de expresión, el Estado de Derecho, fundamentos para reconstruir que suelen producir justificada euforia, no deben eclipsar la necesidad de emprender el sistemático trabajo de reforma institucional, conquista de la eficiencia y de la capacidad para que el Estado produzca los servicios que están a su cargo. Argentina es ejemplo de una nación que rescata las instituciones democráticas pero insiste en los errores económicos del pasado, ignora las reformas administrativas y funcionales, y luce condenada a estar siempre cerca del renacer autoritario.

@CarlosRaulHer
Carlos Raúl Hernández
¿Fracasará Venezuela?
El Universal. Caracas, 29 de junio de 2014

Alberto Barrera Tyszka: La multiplicación de los escuálidos

Estimado camarada vicepresidente del partido:

Le escribo esta carta porque vengo llegando de una reunión, participativa y socialista, de militantes del glorioso PSUV de diversas comunidades del municipio Lima Blanco del estado Cojedes. La reunión estuvo presidida por el compañero Efrén Jiménez, representante de la parroquia La Aguadita, hasta que se vio obligado a retirarse, ya que le avisaron que había llegado Diovan a la farmacia. Su comadre Esther había quedado en guardarle un puesto en la cola pero, como ya eran las 6:00 de la tarde, y a esa hora llega el agua, no pudo seguir haciéndole el quite. Le cuento esto porque no quiero que usted crea que le estoy dando una egoísta y traidora zancadilla al compañero Jiménez. Para nada. Cuando él se fue se decidió, de manera participativa y socialista, que el encuentro fuera coordinado por mi persona. A continuación le cuento lo sucedido.

Desde el inicio, había un mal ambiente, como una pugna, una tensión en el aire. Perdimos más de una hora porque el representante de Las Queseras llegó diciendo que tenía información fidedigna de que el excompañero Giordani estaba financiado por la CIA, que se había asociado a una empresa con Eva Golinger quien, a su vez, era amante de Diego Arria.
Como usted comprenderá, inmediatamente se formó un revuelo. Una muchacha que viene de los lados de Macapo saltó a protestar. Ella dijo que todo eso era mentira y que las críticas que se estaban haciendo eran la verdad. Y expresó en voz firme y clara: “¿Cómo un gobierno que encarcela a algunos dirigentes estudiantiles de izquierda y protege a empresarios corruptos puede llamarse revolucionario?”. Y encima agregó: “¡Esta vaina es un refrito de lo peor de la cuarta república!”. (Se lo pongo entre comillas para subrayar que eso lo está diciendo ella, no yo. La compañera se llama Zuleyma Montero. Vive en el # 6 de la vereda 8 del pueblo de Jiraco).

Eran las 9:00 de la noche y todavía estábamos discutiendo. Nadie quería ceder en nada y cada vez, de manera participativa y socialista, había más gritos y más peleas. El representante de Cunabichero recordó que Nicolás Maduro era el hijo de Chávez, que era Pueblo, que era Presidente y que además era Obrero. El representante de Jirijuare le respondió con palabras inapropiadas, pidiéndole que no fuera pendejo y maricón. Otro camarada advirtió entonces que Maduro ha exigido “disciplina y lealtad”, a lo que el representante de Jirijuare replicó de la misma manera, volviendo a repetir las mismas palabras inapropiadas y añadiendo: “¿Lealtad con quién? ¿Con las empresas de maletín? ¿Lealtad con la corrupción?”. (No le paso ahora el nombre y la dirección del compañero, como me corresponde en mi tarea de Patriota Cooperante, porque no lo recuerdo. Mañana a más tardar se lo envío).

Yo traté de intervenir para calmar los ánimos y poner algo de orden. Me puse al frente y les dije: ¿Qué nos preguntó el compañero Diosdado esta semana? Todos guardaron silencio. “¿Acaso la crítica es más importante que el compañerismo?”. Eso nos preguntó. ¿Y qué nos contestó el compañero Diosdado esta semana?, volví a interrogarlos. Otra vez, silencio. “Yo creo que no”. Eso nos contestó, les dije. Lamentablemente, tengo que confesarle que el asunto no me funcionó. Hasta me lanzaron un zapato por la cabeza. La pelea se puso peor. Yo sentí que cada vez había más críticas y más compañeros protestando. Casi nos fuimos a los puños cuando, de pronto, de manera participativa y socialista, se fue la luz.

Por eso le escribo a mano y en un papel. Le voy a mandar esta carta con mi compadre Felipe que va mañana a Caracas. Ya usted ve, también aquí hay elementos disociados, pervertidos o manipulados por la derecha apátrida y por la izquierda apátrida. Lo peor es que yo creo que cada vez son más. A veces siento que un nuevo fantasma recorre el país: la multiplicación de los escuálidos. ¿Qué vamos hacer, camarada? Esto es urgente. Estoy empezando a sentir que esta vaina es contagiosa. ¿Usted no cree?




Alberto Barrera Tyszka
La multiplicación de los escuálidos
El Nacional. Caracas, 29 de junio de 2014