Las patadas históricas
ELIAS PINO ITURRIETA
El Nacional. Caracas, 13 de abril de 2014
La crisis de desabastecimiento es ya un hecho incontrovertible, pero especialmente entre la clientela de la oposición. El equilibrio no se encuentra en el mercado. No hay mesura en los estantes. Ni con tarjeta electrónica aparece la paciencia. Se pierden las horas en las colas de las bodegas tras el empeño de encontrar cordura. O se ganan, según sea la orientación de los señores de la fila. Ni siquiera aparecen esos bienes en la lista de los productos regulados, mucho menos en el registro de las mercancías importadas, especialmente si provienen de ciertos conciliábulos establecidos en Miami. Pero a los usuarios no les falta Dios: hay otros productos en abundancia. Por ejemplo, la murmuración y la calumnia, cada vez más al alcance de la mano por la influencia de la prisa o por el consejo de intereses inconfesables. Nada de qué preocuparse, en todo caso, porque no se trata de reacciones inesperadas en situaciones de turbulencia. Son moneda corriente cuando se experimentan los desgarramientos de una división de la sociedad. ¿No existe esa división en la actualidad?
Tratar el tema es peligroso, porque se puede considerar que el opinador se erige como sujeto imperturbable y vanidoso que observa desde el palco las maromas suicidas del prójimo y se va a descansar en paz cuando termina la función mientras el resto del circo vive en la agonía. Por desdicha, la función no termina a una hora determinada de antemano, ni se pueden dejar de lado las angustias colectivas, ni pretende uno tener vara infalible para juzgar a los demás. La cosa es más complicada, realmente difícil de analizar, pero también oportuna para llamar la atención sobre su calidad necesariamente transitoria, sobre cómo tendrá que pasar algún día después de dejarnos los huesos molidos, la reputación trompicada y maltrecha la vida. Algo tendrá que salir, pensado cabalmente o como producto de la casualidad, para que lleguen vicisitudes nuevas y distintas.
Pero si lo sucedido tuvo importancia, si el futuro le pasa cuentas al pasado, es evidente que los hombres de la actualidad tendrán que enfrentarse mañana a las consecuencias de su conducta. No creo que se trate de una inquietud capaz de quitarles el sueño a los ciudadanos corrientes, a quienes no tuvieron oportunidad de tomar las grandes decisiones del lapso, sino a los líderes a los que correspondió lidiar con los sucesos desde la cúpula e influirlos con su presencia y desde su interés. No solo toparán con el tribunal del porvenir por su notoriedad, sino también porque fueron o quisieron ser responsables del rumbo que los hechos tomaron. Las pasiones pierden el fuelle, los huracanes se aquietan, la calma se sobrepone a la tempestad y entonces llega la hora de las facturas ineludibles. Se habla pomposamente del juicio de la historia, pero quizá resulte mejor hablar de la memoria de los ciudadanos corrientes que tenían puestas sus esperanzas en lo que sucedía e hicieron lo que pudieron para que se convirtieran en realidad. Ellos calcularán la estatura de esa dirigencia, ellos pesarán sus pequeñeces y sus aciertos, ellos darán la patada histórica.
Y ahora aterricemos. Aunque ingredientes propios de una situación proclive a la combustión, buena parte de las diferencias y de las asperezas aludidas al principio se deben al cálculo de algunos dirigentes de la oposición. Muchas de tales posiciones son compartidas por el pueblo, que no necesita que los líderes soplen desde sus reuniones herméticas para incrementar la candela, pero salta a la vista la existencia de maniobras divisionistas, encubiertas la mayoría, que no puede agradecer una sociedad a la cual interesa como materia de urgencia la terminación de una dictadura; que no se compadece, por ejemplo, con el esfuerzo llevado a cabo por los estudiantes en la búsqueda de un mejor destino. A esos estudiantes no les dará la posteridad una patada histórica, sino la obligación de una memoria agradecida hasta el infinito. Pero, para dejar la grandilocuencia a estas alturas, cuando el papel no da para más, se puede uno parar frente al espejo a imaginar que también los opinadores somos susceptibles de un puntapié olímpico.
domingo, 13 de abril de 2014
Pedro Llorens: Hit Parade del “diálogo”
Hit Parade del “diálogo”
PEDRO LLORENS
El Nacional. Caracas, 13 de abril de 2014Bigotón tiene un programa de radio que transmite por Venezolana de Televisión y todas sus repetidoras oficiales, quizá para que se le vean los potentes audífonos de radiodifusor que probablemente lo hacen sentir todo un veterano narrador como Marco Antonio “Musiú” Lacavalerie o un locutor polifónico como Juan Manuel “Fulchola” La Guardia, lo que no estaría mal para alguien que hasta ahora solo se ha dedicado a imitar exclusivamente al pésimo crooner Corazón de mi Patria…
El colmo del Bigotón por radio es que, como se afirma (no me consta porque ni Cilia Flores se puede calar tanto abuso en los medios de comunicación) se estén pasando videos de TV por radio, especialmente si estos ya han sido utilizados (refritos) en espacios de VTV con muy mala fama, como Zurda Konducta y otros que equivalen a esos avisos clasificados, tramposos, racistas, que ponen unas señoras que ofrecen supuestos servicios de primera: “blanca, delgada, con hermosos glúteos”, ilustrados con fotos de unos rabos que no son los suyos.
Seguimos en el aire
Bigotón inició el famoso diálogo gobierno-oposición (¿qué habrán pensado el nuncio apostólico y los cancilleres invitados?) con un total de más de tres horas de discurso, el mismo de los repartidores de amor vs los distribuidores de odio y del “gigante” que convirtió a Venezuela en potencia mundial en todos los terrenos (si no fuera por el respeto que merece su investidura, diría que el suyo es el mismo caletre que se mete Blanca Eekhout)… lo cual me hizo perder una apuesta: “¡A que comienzan a pararse los de la MUD y advierten que si la vaina es así, lo dejamos para otra ocasión!”, aunque en verdad no la perdí porque nadie me la tomó.
Los peores de la noche: después de Bigotón, por exceso de patarata, y la Eekhout con su “democracia participativa y protagónica”, el tercer puesto en el podio tiene que ser para Diosdado Cabello, a punto de ser noqueado por Henry Ramos Allup, antes de subir al ring.
El mejor sin duda fue Ramos Allup, especialmente por la forma como abordó el tema militar, y lo siguieron Julio Borges y Omar Barboza por haber desmontado el discurso tramposo de Rafael Ramírez.
Fin de la transmisión
Entre los peligros de los programas de radio está el del cuento del periodista Jesús Lossada Rondón sobre un locutor valenciano que, al finalizar su narración de los funerales de José Rafael Pocaterra, invitó a un “programa similar” (y al darse cuenta de que había metido la pata intentó corregir), “cuando muera otro ilustre escritor carabobeño”.
Ojalá el diálogo del martes no sea “similar”.
Carlos Blanco: El diálogo que no ha sido...
TIEMPO DE PALABRA
El diálogo que no ha sido...
CARLOS BLANCO
El Universal. Caracas, 13 de abril de 2014
"La protesta permanece, ya nadie se desmarca de ésta ni de un diálogo genuino"
El diálogo que no ha sido... No hubo diálogo. Hubo debate y lo ganó ampliamente la representación opositora que asistió. Desde la elocuencia de Henry Ramos Allup hasta la parquedad documentada de Omar Barboza, que le dijo a Rafael Ramírez el tipo de fracaso monumental del cual era responsable. La gestualidad de los dueños del poder demostraba con profusión que sólo saben hablar en cadena cuando nadie los contradice o les responde, y que quedan colgados de sus frases hechas, refranerías y lugares comunes en el momento en que se requiere dialéctica argumental. No es que no saben hablar sino que no saben de qué ni cómo, cuando de debatir se trata.
El gobierno tuvo que aceptar esta situación porque está con el agua al cuello. La calle, la protesta encendida, lo obligó a buscar oxígeno con un diálogo que, hasta el momento, no es tal, aunque pudiera ocurrir en la medida en que se apuntara a resultados específicos como los que el movimiento estudiantil y diferentes voceros democráticos han planteado. Los del gobierno es claramente una patraña; dialogar implica negociar, ceder, cambiar, rectificar, sobre todo del lado de quienes ejercen el poder, y sus voceros ya han dicho que no están dispuestos a "ceder", y sólo han cedido -sentarse a un debate ante las cámaras de televisión- porque la calle los ha puesto en ese brete. Si este encuentro inicial se encaminara al diálogo no sería sobre la base de desmontar la protesta sino de acentuarla en los términos democráticos y no violentos que sus dirigentes han planteado; ya se sabe de sobra que al régimen se le obliga por la acción ciudadana y no por la potencia de los razonamientos, por más contundentes que sean.
El procerato rojo maniobra. Busca ganar tiempo para salirse de la asfixia que le han producido sus propios gases tóxicos, la represión y las muertes de las cuales es autor. Aparenta diálogo y busca que las diferencias en la oposición se transformen en división. Por tanto, resulta un contrasentido que algunos dirigentes opositores que asistieron al debate y que acusan a otros dirigentes de la oposición de ser los responsables, por radicales, de las protestas, no asuman que si así fuera, esos radicales les habrían permitido el escenario del debate que ganaron. Si María Corina, Leopoldo López, Antonio Ledezma y los demás dirigentes fuesen "los culpables" del levantamiento que hay en el país también lo serían de haber obligado al gobierno a sentarse con el otro sector de la oposición en cadena nacional, parte del cual ha condenado las protestas que despejaron el camino para decirle unas cuantas cosas a Maduro y su séquito.
Es claro que el gobierno y algunos miopes quieren que las diferencias en la oposición se transformen en ruptura entre los "sensatos" y los "exagerados". Sin duda, le haría más fácil al gobierno la represión contra los dirigentes de #lasalida, Leopoldo López y Voluntad Popular, María Corina y Antonio Ledezma, y también en contra de los estudiantes independientes y de los líderes populares que protestan, pero sería un negocio suicida; los "sensatos" quedarían sin base social significativa a merced del régimen que en ese preciso instante evaporaría estos amagos conversatorios. No hay que olvidar en estos días de abril lo que hizo Chávez después que los militares que le pidieron la renuncia -"la cual aceptó"- lo repusieron: diálogo y mareo, mareo y diálogo, hasta que se sintió fuerte y mandó todo al diablo. Luego de las elecciones municipales de diciembre pasado, hubo un par de reuniones con algunas intervenciones sólidas y otras lamentables, pero cuando el poder sintió que las piernas no le temblaban, volvió a las andadas hasta que la protesta iniciada el 12 de febrero le paró el trote.
La situación ahora es diferente. La protesta permanece, no hay dirigentes que se desmarquen abiertamente de ésta, no hay quienes se opongan a un diálogo genuino, existen exigencias compartidas y los resultados se verán en los próximos días.
LA DIVISIÓN DEL GOBIERNO. Las fisuras en el régimen florecen, son graves y crecientes. Las diferencias entre los miembros del cogobierno rojo se hacen cada vez más evidentes, especialmente entre Maduro y Cabello, en un pleito en el que el otro factor, el general Rodríguez Torres, se aleja unos centímetros para no ser salpicado. La intervención incoherente de Diosdado Cabello en la reunión comentada no refleja sólo un problema conceptual sino también político; posiblemente todos quieran impedir cualquier amago de diálogo, pero además el Capitán quiere sustraerle todo poder a Nicolás mediante el procedimiento de marcarle la pauta con medidas, desafíos y agresiones que no le consulta.
Esa división al interior del poder rojo aunque viene de lejos, de la decisión sucesoral que salvo Maduro todos sus pares consideran como absurda, se ha incrementado en la medida en que las bases chavistas y niveles importantes de la dirección media, muestran signos de impaciencia por la tragedia económica y la descomposición política. En los corrillos del poder se comentan, ya con algún descaro, las tratativas para que una transición que reemplace al que funge ahora de jefe se realice pronto dentro de los próceres rojos, hacia los más moderados, antes que el poder se desplace a los que consideran de "derecha", es decir, los opositores más firmes.
LA VERDAD ANDA EN COMISIÓN. La designación de la Comisión de la Verdad en la Asamblea es otro capítulo no por grotesco, menos importante dentro de las estratagemas oficiales. América Latina tiene experiencia en la materia. Una comisión de esa naturaleza no puede estar integrada por los victimarios y, sin duda, sus miembros deben llenar requisitos éticos para la sociedad en su conjunto. El proceso de establecer lo que se denomina "la verdad", requiere que las víctimas o sus relacionados hablen directamente; además, demanda el establecimiento de reparaciones, tanto simbólicas y morales, como pecuniarias y judiciales. Su nacimiento y desarrollo es en extremo complejo y no puede ser decidida ni su composición ni su operación por uno de los principales inspiradores de las agresiones perpetradas contra los demócratas.
LA PRUEBA. La prueba de todo este proceso se medirá en resultados. Así como el gobierno tuvo que buscar un burladero para aparentar diálogo, en el cual salió corneado, así buscará otros. Por esta razón los motivos de la protesta nacional en marcha se mantienen. La necesidad del reemplazo constitucional del régimen se mantiene. El papel de los dirigentes políticos y de los estudiantes que así piensan es sólido. De todos modos, ahora que los dirigentes democráticos, tanto los que las apoyaban como los que se les oponían respaldan las protestas, se puede decir que la agenda de demandas al gobierno se ha vuelto compartida hoy por toda la oposición. La unidad tiene extrañas formas de florecer, pero florece.
www.tiempodepalabra.com
Twitter @carlosblancog
El gobierno tuvo que aceptar esta situación porque está con el agua al cuello. La calle, la protesta encendida, lo obligó a buscar oxígeno con un diálogo que, hasta el momento, no es tal, aunque pudiera ocurrir en la medida en que se apuntara a resultados específicos como los que el movimiento estudiantil y diferentes voceros democráticos han planteado. Los del gobierno es claramente una patraña; dialogar implica negociar, ceder, cambiar, rectificar, sobre todo del lado de quienes ejercen el poder, y sus voceros ya han dicho que no están dispuestos a "ceder", y sólo han cedido -sentarse a un debate ante las cámaras de televisión- porque la calle los ha puesto en ese brete. Si este encuentro inicial se encaminara al diálogo no sería sobre la base de desmontar la protesta sino de acentuarla en los términos democráticos y no violentos que sus dirigentes han planteado; ya se sabe de sobra que al régimen se le obliga por la acción ciudadana y no por la potencia de los razonamientos, por más contundentes que sean.
El procerato rojo maniobra. Busca ganar tiempo para salirse de la asfixia que le han producido sus propios gases tóxicos, la represión y las muertes de las cuales es autor. Aparenta diálogo y busca que las diferencias en la oposición se transformen en división. Por tanto, resulta un contrasentido que algunos dirigentes opositores que asistieron al debate y que acusan a otros dirigentes de la oposición de ser los responsables, por radicales, de las protestas, no asuman que si así fuera, esos radicales les habrían permitido el escenario del debate que ganaron. Si María Corina, Leopoldo López, Antonio Ledezma y los demás dirigentes fuesen "los culpables" del levantamiento que hay en el país también lo serían de haber obligado al gobierno a sentarse con el otro sector de la oposición en cadena nacional, parte del cual ha condenado las protestas que despejaron el camino para decirle unas cuantas cosas a Maduro y su séquito.
Es claro que el gobierno y algunos miopes quieren que las diferencias en la oposición se transformen en ruptura entre los "sensatos" y los "exagerados". Sin duda, le haría más fácil al gobierno la represión contra los dirigentes de #lasalida, Leopoldo López y Voluntad Popular, María Corina y Antonio Ledezma, y también en contra de los estudiantes independientes y de los líderes populares que protestan, pero sería un negocio suicida; los "sensatos" quedarían sin base social significativa a merced del régimen que en ese preciso instante evaporaría estos amagos conversatorios. No hay que olvidar en estos días de abril lo que hizo Chávez después que los militares que le pidieron la renuncia -"la cual aceptó"- lo repusieron: diálogo y mareo, mareo y diálogo, hasta que se sintió fuerte y mandó todo al diablo. Luego de las elecciones municipales de diciembre pasado, hubo un par de reuniones con algunas intervenciones sólidas y otras lamentables, pero cuando el poder sintió que las piernas no le temblaban, volvió a las andadas hasta que la protesta iniciada el 12 de febrero le paró el trote.
La situación ahora es diferente. La protesta permanece, no hay dirigentes que se desmarquen abiertamente de ésta, no hay quienes se opongan a un diálogo genuino, existen exigencias compartidas y los resultados se verán en los próximos días.
LA DIVISIÓN DEL GOBIERNO. Las fisuras en el régimen florecen, son graves y crecientes. Las diferencias entre los miembros del cogobierno rojo se hacen cada vez más evidentes, especialmente entre Maduro y Cabello, en un pleito en el que el otro factor, el general Rodríguez Torres, se aleja unos centímetros para no ser salpicado. La intervención incoherente de Diosdado Cabello en la reunión comentada no refleja sólo un problema conceptual sino también político; posiblemente todos quieran impedir cualquier amago de diálogo, pero además el Capitán quiere sustraerle todo poder a Nicolás mediante el procedimiento de marcarle la pauta con medidas, desafíos y agresiones que no le consulta.
Esa división al interior del poder rojo aunque viene de lejos, de la decisión sucesoral que salvo Maduro todos sus pares consideran como absurda, se ha incrementado en la medida en que las bases chavistas y niveles importantes de la dirección media, muestran signos de impaciencia por la tragedia económica y la descomposición política. En los corrillos del poder se comentan, ya con algún descaro, las tratativas para que una transición que reemplace al que funge ahora de jefe se realice pronto dentro de los próceres rojos, hacia los más moderados, antes que el poder se desplace a los que consideran de "derecha", es decir, los opositores más firmes.
LA VERDAD ANDA EN COMISIÓN. La designación de la Comisión de la Verdad en la Asamblea es otro capítulo no por grotesco, menos importante dentro de las estratagemas oficiales. América Latina tiene experiencia en la materia. Una comisión de esa naturaleza no puede estar integrada por los victimarios y, sin duda, sus miembros deben llenar requisitos éticos para la sociedad en su conjunto. El proceso de establecer lo que se denomina "la verdad", requiere que las víctimas o sus relacionados hablen directamente; además, demanda el establecimiento de reparaciones, tanto simbólicas y morales, como pecuniarias y judiciales. Su nacimiento y desarrollo es en extremo complejo y no puede ser decidida ni su composición ni su operación por uno de los principales inspiradores de las agresiones perpetradas contra los demócratas.
LA PRUEBA. La prueba de todo este proceso se medirá en resultados. Así como el gobierno tuvo que buscar un burladero para aparentar diálogo, en el cual salió corneado, así buscará otros. Por esta razón los motivos de la protesta nacional en marcha se mantienen. La necesidad del reemplazo constitucional del régimen se mantiene. El papel de los dirigentes políticos y de los estudiantes que así piensan es sólido. De todos modos, ahora que los dirigentes democráticos, tanto los que las apoyaban como los que se les oponían respaldan las protestas, se puede decir que la agenda de demandas al gobierno se ha vuelto compartida hoy por toda la oposición. La unidad tiene extrañas formas de florecer, pero florece.
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